Reflexiones

Los senderos de la vida


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Todos los que se han acercado al Valle de las Batuecas saben lo agradable que es dar un paseo por los diversos senderos que hay. La naturaleza, aquí, perpetúa su encanto original, tornándose en un verdadero oasis para quien busca la contemplación.

Algunas veces me gusta explorar nuevos caminos, llegar a lugares no muy visitados. ¡Cómo si emprendiese una expedición en busca del “edén perdido”! La búsqueda por novedad hace mezclar sentimientos y actitudes diversas como la determinación y el miedo. La recompensa de esta actitud es no quedarse en lo mismo, vislumbrar nuevas caminos, experimentar nuevas sensaciones, contemplar nuevas bellezas…

Pero, algunas veces me gusta retornar por caminos que ya he trillado, procurando captar aquello que no había percibido antes. Así, camino despacito, me detengo en la forma de los árboles o en el color de las hojas. Cada cosa se reviste de una peculiaridad indescriptible. Cada cosa es única y tiene su hermosura. En estos paseos busco algo allá de lo que veo, busco “las huellas” del Criador. Aquí se educa el mirar contemplativo y se desarrolla la capacidad humana de entrar en comunión con cada cosa creatura, como parte de la misma creación.

En verdad, estas son dos actitudes fundamentares en la vida. La primera no deja que nos acomodemos, la segunda nos hace valorar cada cosa. Quizá, lo difícil sea saber en qué momento sea más conveniente una y otra. Discernir según el corazón de Dios será siempre nuestro reto.

 

Fray Emmanuel María

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