Reflexiones

Dios es el silencio


Deus é o silêncio

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

            Al inicio de camino que lleva al monasterio se ha escrito con acierto en una pizarra esta sentencia: “Dios es el silencio del cual proceden todos los sonidos”.  La primera reflexión, -te confieso que este dicho me ha interpelado siempre y me ha ido despertando a nuevas comprensiones-, es preguntarme por esa hermosa comparación: “Dios es el silencio”.

Rápido caí en la cuenta de que no era algo alcanzable sólo por el hecho de no hablar, es más no podemos pensar que la palabra humana, como el sonido de la naturaleza pueden romper el silencio, pero sí puedo escucharlos en el marco del silencio. ¡Aquí está el misterio de lo que se expresa en esta sentencia! El silencio he de recibirlo como un don. Y al fin sólo es verdadero silencio cuando puedo llegar a identificarlo con Dios.

Nada de lo que yo pueda alcanzar con mi silencio material, puede llegar a ser identificado con el “silencio” que es Dios. No hacer ruido, no hablar, no es todavía el silencio. ¿Qué es?, uno de los pasos previos. Viene después el silencio de mi cuerpo y de mi mente, de todo cuanto impide la acogida del silencio. Estar en esa sabrosa espera es lo que se constituye en la tarea de toda vida contemplativa.

Ser contemplativo no es ausentarse del mundo sino dejar que en el mundo se abra paso este silencio. Sin duda que en espacios como Batuecas, esta sentencia resuena con fuerza y así impresiona verla colocada en el momento en que uno se acerca a este monasterio.

 

P. Francisco Brändle

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