Reflexiones

El carmelita del futuro

Las Batuecas 173

           Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

            Como habrás podido comprobar quienes vivimos en este lugar, heredado de nuestros antepasados en la Orden, somos hijos de Santa Teresa: carmelitas descalzos, me vas a permitir que en esta reflexión me dirija a mis hermanos, y espero de tu comprensión que puedas ayudarme a transmitir este mensaje.

            Los carmelitas del futuro han de ser hijos del desierto, configurados por la fuerza religiosa de este, por el silencio que lo rodea, por la sencillez de vida a la que obliga….

            Los carmelitas del futuro han de saber responder a una pregunta que hoy se plantea con frecuencia: ¿Dónde puedo encontrar un acompañante espiritual que me ayude?

            Debemos prepararnos a ello, el mundo de hoy nos lo pide, y Batuecas puede ser el lugar idóneo para ello. Porque ¿no se deberá tal vez la falta de acompañantes espirituales, dígase también carmelitas, a que sean tan pocos los que van al “desierto”, a la soledad y al silencio, a la búsqueda de Dios dispuestos a encontrarse directamente con él?

            Sin dejar de darle su importancia, tenemos que reconocer que unos cursos de orientación en la práctica, en los que se aprende psicología, metodología, modos de dirigir una conversación, para así poder dar a toda prisa un par de consejos espirituales sencillos, no encierran la riqueza que puede ofrecer el “desierto”.

            (Estas ideas están inspiradas en: Gisbert GRESHAKE, La espiritualidad del desierto, Madrid, PPC, 2018, pp. 150-151)

Fray Francisco Brändle

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Reflexiones

La gota del agua en el borde del cáliz

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El silencio tiene sus ventajas, una de ellas es permitir estar atentos a los acontecimientos sencillos y extraer de ellos alguna enseñanza. En el bullicio del día a día ellos pasarían desapercibidos como algo cualquiera. Comparto algo que me pasó días atrás durante la celebración de la misa. Por algunos segundos me quedé estupefacto contemplando una pequeña gota de agua que se no había unido con el vino que el sacerdote había echado en el cáliz.

Quizá nuestro lector ignore, más en la presentación de las ofrendas el sacerdote añade al vino un poco de agua y hace la siguiente oración de forma silenciosa: “Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad”. El agua es la humanidad que, al ser mezclada al vino, pasa a compartir de la divinidad. ¡Es un simbolismo precioso!

Pero lo que me inquietó fue aquella pequeña gota del agua que no se ha unido al vino. Se quedó en la borde del cáliz, como quien resistiese hacerse parte del misterio. Luego me ha venido a la mente nuestras resistencias que no nos permiten entregarnos del todo a Dios. Sé que las resistencias provienen de los miedos ocultos que llevamos en nuestro inconsciente. Mirando de lejos algunos miedos parecen sin sentido y hasta insignificantes, pero ejercen un factor determinante en nuestras opciones.

Tengo para mí que nuestros contemporáneos no llevan bien resuelto esta cuestión y quizá, por esto, se resisten delante del misterio. Se quedan en el borde del cáliz, como aquella gota del agua. Si abriesen las puertas del corazón para el misterio podría recibir mucho más de lo que buscan, podrían “compartir la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad”.

Fray Emmanuel María

 

Reflexiones

Sostengo que el silencio se pronuncia…

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Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

    En una entrevista hecha a Juan Mayorga, último miembro en entrar en la Real Academia Española de la Lengua, Premio Nacional de Teatro, afirma: “Estoy escribiendo un discurso que quisiera titular “Silencio”, y continua: “Sostengo que el silencio se pronuncia… A uno le dejan sin palabras el dolor propio o de los otros, la belleza de un ser humano puede dejarnos sin palabras o podemos sentir que no debemos acompañarla de palabras”.

Aquí hemos hablado de este silencio creador, porque es uno de los símbolos más elocuentes de la presencia de Dios., en medio de nuestra historia de dolor y de esperanza. En Batuecas solemos acabar nuestro momento de oración silenciosa con esta aclamación: “Cuando un silencio sereno lo envolvía todo, tu Palabra se lanzó desde los cielos”.

Hemos querido adentrarnos en ese silencio que todo lo envuelve durante nuestro momento orante, hemos querido ser testigos de ese silencio abiertos a esa Presencia amorosa que se convierte en noticia sin palabras que definan nada, sino como apertura a esa noticia de que hablamos, Palabra lanzada desde los cielos, y así olvidados de nosotros mismos, acercarnos al mundo y a la realidad que nos envuelve, a la historia en que vivimos para fijarnos en lo que de verdad importa: el ser amor que todo hombre encierra y que sostiene la creación entera. Es lo que queremos ayuda a descubrir a quienes se acercar a compartir nuestro espacio vital en este monasterio de Batuecas.

Queremos con ello contribuir a esta renovación de la sociedad que busca caminos de vida en este nuevo siglo.

Fray Francisco Brändle 

Reflexiones

Virgen de la Contemplación

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Hace ya algunos meses que direcciono mis pensamientos, en el inicio del día, para Nuestra Señora. Las paredes de nuestras ermitas, despojadas de todas las cosas exquisitas que podrían distraernos de lo esencial, se enriquecen con un sencillo icono de la Virgen de la Contemplación, obra de la Escuela de las Carmelitas Descalzas de Harissa (Líbano). Entre el sueño y el despertar, cuando aún la mente no ha recobrado toda su claridad, ya pongo el itinerario del nuevo día en el seno materno de la Virgen María.

Con el correr de los días la oración fue tomando forma y por hora lo he sintetizado en una pequeña frase: “O María acógeme en tu seno virginal y engéndrame para la vida eterna”. ¿Qué lugar más seguro para un niño sino el seno de su madre que le ama? Así, cada mañana escojo pasar el día en las entrañas maternas de Nuestra Señora. Hago como un niño indefenso, que delante del peligro y de las limitaciones recurre a un lugar seguro. En las horas de las tentaciones, cuando escoger el camino propuesto por Dios no me resulta agradable y tantas otras vías se hacen mucho más atractivas, entonces, como un niño, vuelvo a un lugar seguro, las entrañas de Virgen María y allí retomo mi opción existencial.

            Otro elemento que me encanta en este icono son los brazos extendidos. Es la imagen de la Iglesia orante, en súplica o en alabanza. ¡Quien me diera pasar el día en esta actitud orante! Sus brazos abiertos indican también la completa disponibilidad a la voluntad de Dios. Entrega total al proyecto amoroso del Padre para la salvación de la humanidad. Sin resistencias, sin condiciones, sin miedos…

            Hay muchos otros elementos de este icono que todavía no he penetrado o mejor, que no han penetrado en mí. Por eso, no hablo de ellos, yo los conozco, pero aún son extraños a mi vida. Creo que también esto he aprendido de María: hablar de lo que se busca vivir.

Fray Emmanuel María