ABANONARSE EN LA MISERICORDIA DE DIOS


Abandonarse en la misericordia

Cuando el recuerdo de mis pecados atormenta mi conciencia, una voz suave emerge en medio de la oscuridad invitándome a abandonarme en la misericordia de Dios, como única medicina para mis angustias. Dar oído a esta voz no es una manera de “anestesiar” la conciencia y negar mi condición humana de pecador, sino un medio fecundo de no detenerme en mí mismo y poner la mirada en Aquel que es el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6). La contrición sincera de mis faltas se manifiesta por el deseo de hacer algo distinto de lo que he hecho. Yo sé que la fuerza para este cambio no se encuentra en mí mismo, no es un producto de mi esfuerzo, por eso procuro confiar en la gracia de Dios y abandonarme en su misericordia.

 

 

Anuncios