Los que confían en el Señor


Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

Cenáculo en el Monte Sión

“Los que confían en el Señor son como el Monte Sión, no tiembla, esta asentado para siempre” (Sal 124,1)

Me preguntaba esta tarde que puede significar: “confiar en el Señor” desde la verdad que encierran estas palabras del Salmo. No me parecía ser una simple llamada a sentirme seguro. Había que ir más allá de ese sentimiento. Tenía que salir de mí, para asentar mi vida en Él, con la conciencia más honda de haberme desprendido de la seguridad que se crea cuando uno encuentra un buen apoyo. La seguridad tenía que venir de más allá, después de haberme desprendido de mí.

La presencia del Señor, en el que confío, deja de crear en mí miedos y temores falsos. No tiemblo, su cercanía me alienta y asegura. Me da una certeza ciega en que no me va a fallar, mi vida se llena de sentido.

Este sentido que cobra mi vida puede traducirse en un estar asentado para siempre, en descubrir que el tiempo en el que vivo esta abierto a la eternidad.  La más profunda oscuridad que puedan traerme los acontecimientos adversos nunca podrá arrebatarme la certeza de estar asentado para siempre.

Os invito a abriros a esta confianza. F. Brändle