“porque hacia mí su oído inclina el día en que clamo. “

No es fácil imaginar que el lugar donde me coloco para vivir los momentos orantes en la capilla pueda unirme a todo el mundo, sin embargo la otra tarde, al evocar al apóstol Santiago y recitar los salmos de vísperas me lleno de gozo saber que podía invitar con el salmista a alabar al Señor a todas las naciones, a que lo aclamaran todos los pueblos. Recitaba el salmo 116, el más breve de todos. Lo puedo recitar todo él de memoria. Al repetirlo una y otra vez, sin imaginar nada, pero sintiendo esa universalidad, mi espacio abarcaba de un confín a otro de la tierra.

Tampoco buscaba motivaciones para que lo hicieran, me bastaba estar convencido de que su ser es entrañable porque está lleno de amor, que se traduce en misericordia, en corazón que nos acoge, más allá de condición alguna. En ese seno entrañable estamos todos, nos acoge a todos, con una certeza que sobrepasa todo calculo, el de mis mezquinas consideraciones acerca de los demás. Y eso sin temor a que en algún momento esa actitud entrañable pudiera tener fin. Su fidelidad durará siempre, se mantendrá en el tiempo, y se vivirá en la eternidad.

Comprendí que habitar en un lugar retirado no es buscar estar aislado, sentirme en paz, porque nadie puede perturbar mi soledad, todo lo contrario, he de vivir mi soledad en esa certeza de que sólo Dios puede unirme a todos los hombres, y que a todos he de invitar a que unidos le alabemos y aclamemos.

F. Brändle

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Virgen del Carmen

Fácil es comprender que en el Carmelo la contemplación de la hermosura en el más bello de los hombres, que pudo cantar el salmista, se asocie inmediatamente a la princesa bellísima que entra en el palacio real.

La Madre del Carmelo, María, es invocada como Reina y Hermosura del Carmelo. Los orígenes de nuestra Orden, en el Monte Carmelo, se asocian a nuestro título de “hermanos de la Buenaventura virgen María del Monte Carmelo” y nos llevan a descubrir en nuestra vida de carmelitas el puesto singular de quien se adentra en la vida del Carmelo con el título de Reina Hermosura del Carmelo. Su vida expresa  toda la sencillez y luminosidad de aquella hermosura  que Dios ha querido expresar al crear al hombre. Desde este horizonte pude saborear en mi oración la expresión del salmista, ya entra la princesa bellísima, vestida de perlas y brocado, símbolo de su hermosura, mirando la bella imagen de la Virgen del Carmen que tenemos en la capilla de Batuecas.

¡Cuánto me ayuda a dejar en las manos de Dios mi vida, que se recoge al final de la oración para ser sencillamente eso: una ofrenda hecha en el tiempo de todo aquello que me ha sido dado vivir!. Por eso en el Carmelo la pedimos que nos enseñe a acoger la Palabra, hacerla vida, escuchándola en el silencio.

F. Brändle

La Hermosura de Cristo

Cantar con el pueblo de Israel los salmos, y vivirlos desde la fe en el Mesías es algo que he buscado poder hacer en mi oración. La otra tarde me sorprendí en mi oración cautivado por la expresión del Sal 44: “Tu eres el más bello de los hombres”. ¿Qué hermosura era esa que Israel contemplaba en el Rey, y sobre todo en el futuro Rey-Mesías?  Sus esperanzas, las que hacían bello al “esperado”, aunque ya anticipado en el rey, eran las grandes gestas mesiánicas que yo podía contemplar en Jesús. Lo que le hacía bello a Jesús era su entrega por la humanidad entera, por su salvación, por descubrir al mundo el rostro del Padre.

Me parecía que esa era la hermosura que está, como bien me recordaba Santa Teresa, por encima de todas las hermosuras. La que podía centrar mi oración en la noticia que me envolvía en el amor de Dios, y me llenaba de paz. Sí, decir: “eres el más bello de los hombres”, para nada me centraba en una consideración imaginaria que me representara a Jesús con el rostro de un gran actor, ni con el rostro pintado por un gran artista, sino el Jesús de los cuadros que cautivaron a los grandes místicos, cargado con la Cruz, tal y como lo vivió San Juan de la Cruz, o mostrando sus manos llagada y su corona de espinas, pero ya glorioso como los cuadros que compraba Santa Teresa para su devoción. Una vez más el anhelo del pueblo judío tenía su expresión real y verdadera en lo que aconteció en la vida de Jesús, todo este salmo se llenaba de contenido. Las explicaciones que sobre él me daban los exegetas, me ayudaban a poner contenido a lo que San Pablo había recordado en la carta a los Romanos, 8,35-37, el amor siempre vivo, del que nada ni nadie puede separarnos, de Jesús.

F. Brändle

Encuentro de “Amigos de Batuecas” en Segovia 2019 Convivencia y Amistad

Más de cincuenta personas, con fuerte arraigo en Batuecas, por haber vivido la experiencia de haber estado en este lugar, se han reunido en Segovia, los días 21, 22 y 23 de junio de 2019,  para conocer mejor a San Juan de la Cruz, y para responder desde lo que cada uno ha vivido a estas preguntas: ¿Qué me ofrece Batuecas?, ¿Qué me gustaría encontrar en Batuecas? ¿Qué puedo ofrecer yo a Batuecas? ¿Consideras que puede ser adecuado crear una Asociación de Amigos de Batuecas?- La última de las preguntas se ha considerado no necesario, basta con seguir viviendo el clima de amistad tan profunda que la experiencia de Batuecas provoca en quienes lo conocen, visitan y disfrutan unos días de la vida en esa casa. Imposible describir el ambiente de cercanía, confianza, alegría que se ha disfrutado. Con unas dinámicas de motivación para el encuentro magistralmente preparadas, una oración viva por la huerta y los alrededores de Segovia, un recuerdo siempre interpelante de San Juan de la Cruz, se logró vivir algo  que los participantes siempre recordarán.

Entre ese algo, quedó muy claro que lo grandioso de Batuecas es la búsqueda, desde la pluralidad, expresada en los muchos que somos, o en la diversidad de los grupos a los que se pertenece, de una fuente que sacia la sed de quien la busca, porque abre nuestro ser a una vida nueva, al agua viva que salta hasta la dimensión eterna, más allá del tiempo limitado en que nos proyectamos, en la que descubrir la unidad de quienes siendo corrientes nacidas de la fuente se funden en un copioso manantial que alcanza a la humanidad entera en una esperanza nueva, que hace intuir lo que vendrá como salvación para todos.

La pluralidad de buscadores desemboca en la unidad de encuentros que abren nuestras vidas a horizontes no soñados por los intereses egoístas que de ordinario nos mueven. Se siente el surgir de una semilla que dará su fruto abundante.

F. Brändle