Dame Vida


El otro día leía en el salmo 118, un versículo que me recogió en oración. “Señor, dame vida con tu promesa”. Me acordé de Santa Teresa, Ella estaba tan cierta de que lo que el Señor le había prometido se lo daría que ya lo disfrutaba como si lo tuviera. No lo viví así. Cierto es que sus palabras son ciertas y verdaderas, también cuando me hablan de un futuro. Pero aquí, aunque era promesa, se hacía presente, porque su promesa había de darme ya vida. Poco a poco me envolvía en la petición: dame vida. Y la vida se hacía algo nuevo y distinto de lo que yo podía entender por vida. No era salud, ni éxito en los proyectos, era VIDA, La gracia de vivir desde su promesa rompía los moldes de mi cotidiano y simple vivir, para poder descubrir lo que es mi verdadera vida. Su promesa, la que me daba vida, se tornaba en esa Palabra única de Dios en la que todo me lo decía. Era, una vez más, desde mi fe cristiana descubrir el valor de Jesús en mi vida.

F. Brändle