en lo escondido de su morada


“Me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca” (Sal 26,5). Todo el salmo parecía resonar en mi oración. ¿Quién era Dios para mí? No me importaba tanto lo que yo pudiera entender, cuánto lo que me iba despertando para vivir en comunión con Él. Esconderme en lo escondido dónde Él mora, se me fue revelando como la clave en la que llegar a conocerlo. Mejor, saber lo que realmente era para mí. Tendría que esperar a que me escondiese en su morada, en su propio misterio. Y esa espera se fue concretando en ir descubriendo mi adhesión a Cristo, verdadera roca en la que alzarme, en la que realizarme. Estas luces que iba recibiendo eran camino para disponerme a vivir estos días santos con un fuerte deseo de dejarme adentrar por Dios en la morada de su Misterio,  para venir a identificarme más y más con Cristo en la celebración de los misterios pascuales.

F. Brändle