Mi alma está unida a ti


“Mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene” (Sal 62,9). El verso lo he llevado a la oración en muchas ocasiones. Pero en esta semana de Pascua, repetido en “Laudes” cada mañana, se me hizo más hondo su contenido. Tengo claro que cada vez que digo “mi alma”, estoy diciendo mi vida, con todo lo que encierra de misterio. Descubrir mi vida unida a la de Dios, era un bello fruto de la Pascua. Pero al dejar que el verso repetido me calara más y más me llevó a olvidar el mío con el que me aferraba a ser “mi vida”, y descubrir un vivir desde Dios, en auténtica y verdadera fe. Sólo así podía decir mi alma está unida a ti. La consecuencia la daba también a entender el verso completo: “tu diestra me sostiene”. La bondad con la que el Padre me cuida, era la diestra que me sostiene. Su amor se me daba como verdadero sustento, el amor de Dios manifestado en Jesús y celebrado en la Pascua sostenía la vida unida a Dios.

F. Brändle