La ofrenda al amor misericordioso

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

            Sigo compartiendo lo mucho que para la oración me ayuda alguna frase de un salmo. Se constituye en ese canon que repetido me mantiene en atención amorosa, que me abre a esa noticia, comunicación de Dios, general y oscura, pero llena de la vida de Amor que es Dios. Oraba el salmista por el rey, suplicando a Dios que se acordara de sus ofrendas y le agradaran sus sacrificios (Cfr. Sal 19), me lo quise aplicar a mi vida, y no encontraba modo de encajarlo. Me parecía presuntuoso presumir de poder ofrecer algo a Dios, o presentarle sacrificios de su agrado. Por un momento prensé que poco me iba a ayudar ese canon, hasta que vino a mi memoria la experiencia de Teresa del Niño Jesús, ¿qué sacrificios podríamos hacer?, ¿qué ofrendas ofrecer a un Dios que se presente como exigencia para el hombre? Ninguno le bastaría.

Pero la ofrenda al amor misericordioso, sin dar más vuelta, es la que siempre podemos hacer, que exige el sacrificio de una vida, vivida en amor como respuesta. Se me hizo la luz, y pude vivir mi oración envuelto en ese amor misericordioso al que poder ofrecerle una vida que quiere traducirse en experiencia de amor entregado. Entregado en la cotidianeidad de actos muy sencillos, los que me ofrece el quehacer de cada día, o entregado en la aceptación de lo que se me va dando a través de quienes me rodean, sea del signo que sea, agradable o penoso.

Fray Francisco Brändle

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Aceptar nuestra pobreza en la oración

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            Comprendo y comparto las bellas definiciones acerca de la oración que se han dado desde la tradición cristiana y que no voy a repetir, pero tengo que confesar que aún descubriendo y viviendo el tato de amistad, la noticia general amorosa, en mi caso no se hace sino constatando también que la quietud y el sosiego hace que el cuerpo, quizás ya mal acostumbrado y difícil de corregir, confunda este momento con esos instantes nocturnos en el que nos viene el sueño, con lo cual, tengo que confesarlo la hora de oración es muchas veces una sesión de cabezadas, no buscadas, ni consentidas, sino soportadas, y vivo mi oración en esa pobreza.

Podría pensarse que poco vale entonces, y que mejor sería descansar y dormir más. Inútil, no es esa la cuestión, sino aceptar nuestra pobreza, pues el fruto va más allá de nuestros “éxitos”, y venir a reconocer lo que el otro día, haciendo un cambio de perspectiva se me dio a entender: Dios es el que da puesto en su casa a la estéril y le hace madre feliz de hijos (cfr. Sal 112). Esa oración en apariencia tan estéril, se convierte en fuente de una vida más fecunda en gracia y entrega.

Fray  Francisco Brändle

Yo siempre estaré contigo

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            Me identifico en muchas ocasiones con los sentimientos del salmista. Me parece que sus sentimientos, leídos a la luz de la revelación en Cristo, se transforman en una visión tan positiva de la historia y la naturaleza que su lectura se hace fuente de esperanza, incluso en las situaciones más adversas. Así lo descubrí al leer el salmo 72. Es fácil que sintamos la gran tentación de envidiar a quienes parecen disfrutar de una vida llena de éxitos, incluso su arrogancia puede llegar hasta atreverse con el cielo. Nos puede seguir creciendo la tentación del desánimo, que para nada vale mantener limpio el corazón.

Pero el salmista me ayuda a reflexionar, obrar de esa forma me haría renegar de la estirpe de los hijos que nacen de la fe y del espíritu. La dura situación en que se puede encontrar el salmista le lleva a pensar que aquellos que aborrecen a Dios, serán de El aborrecidos. Mira su situación y cambia de perspectiva. El versículo no tiene desperdicio: “Yo siempre estaré contigo, tú agarras mi mano derecha, me guías según tus planes y me llevas a un destino glorioso” Lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor nuestro refugio.

Confieso que la lección del salmista es hermosa, no se alcanza tan fácil ese desprendimiento de uno, y esa confianza tan plena, pero es sin duda la meta a la que debemos aspirar.

Fray Francisco Brändle

El Señor se eleva sobre todos los pueblos

Valle de las Batuecas

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            Nadie duda de que los salmos en la tradición bíblica son una fuente de conocimiento para quien los lee y medita, pero son aún más una visión de la realidad que sobrepasa la mera lectura y reflexión, cuando uno los trata de leer como camino abierto a la presencia de Dios. Y así me sucedió que me quedé sorprendido al leer en el salmo 112 (la numeración responde a la litúrgica y ésta a la Vulgata):”El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos”.

Me parecía intuir que tenía un significado más grande que lo que sería la materialidad de su sentido. Un Dios que parece alejarse de la tierra e incluso del cielo, que no podremos imaginarlo, ni alcanzarlo se me hacía cuesta arriba. Esa sublimidad no me permitía amarlo con todo el corazón, se me hacía lejano, sí, sé que no puede caber en conceptos y formas humanas, pero que Él se eleve y parezca huir de la tierra, no me cabía en la dinámica del amor en la que quería encontrar a Dios.

Hasta que se me vino a mostrar que el Señor se eleva sobre los pueblos, porque ningún pueblo forjado desde la riqueza, el poder, puede tener a Dios como centro, sí el pueblo que Él se prepara, levantando al pobre del polvo, alzándolo de la basura, y creando ese pueblo de príncipes que constituyen la humanidad nueva, donde él se eleva sobre todos los pueblos. La luz ya no es la mera razón que se convierte para muchos en su cielo, sino que está sobre ella, esa gloria, luz divina, que alumbra la nueva humanidad y que brota de Dios, cuya gloria está sobre los cielos.

Fray Francisco Brändle.

Por el derecho a no odiar

            La contemplación del mundo nos permite percibir el absurdo en el que vive la sociedad cuando se distancia del proyecto original trazado por su Creador. En un diálogo, he percibido que mi interlocutor, al expresar su odio y rebelión contra una postura política, deseaba que yo hiciese lo mismo; como no encontró en mis palabras algo que le apoyara, se quedó decepcionado y concluyó que yo me oponía a su pensamiento.

Lo que mi interlocutor ignoraba es que el odio no forma parte de mi horizonte existencial, no creo que fuera creado para odiar a alguien porque, incluso para mí, el odio es una flaqueza de quien se deja afectar y hasta determinar por lo que el otro es o hace. No odiar es una opción por la lucidez y por la libertad de espíritu, valores que se cultivan en la contemplación. La lucidez nos permite diferenciar a la persona de sus ideas, y la libertad interior nos lleva a amar a la persona independientemente de que coincidamos o no con sus ideas y actitudes.  

            Este diálogo con mi interlocutor y la consciencia de que lo que he experimentado no es una postura aislada, sino una actitud muy común en nuestra sociedad, me ha impulsado a comenzar una campaña llamada: “Por el derecho a no odiar”. Parece broma que alguien reclame tal derecho, pero me parece oportuno despertar a la sociedad de su adormecimiento, que nos deja sumidos en relaciones mezquinas y egoístas. El derecho a no odiar, en definitiva, es una opción por el amor, no como un mero sentimiento romántico, sino como la decisión de vivir el proyecto original diseñado por el Creador que quiere hacer de todos nosotros una sola familia.

Fray Emmanuel María

La fuerza de la oración también en la família – II

    Batuecas es un lugar privilegiado para la oración y por lo tanto para el encuentro con Dios a través de Jesús; aquí podemos llenarnos de él, y llenos de él, es decir llenos de amor, ver los frutos que se derivan ya en calidad de amor humano.

     La estancia aquí es un regalo, que si lo podemos hacer, no es incompatible con nuestras obligaciones familiares y sociales, al contrario es más bien beneficioso por los frutos que se derivan de ella. Todos cogemos en la vida lo que es bueno y nos gusta, si hemos encontrado el gusto por este silencio ¿por qué no cogerlo?

    Además, en las familias siempre hay alguien al que Dios, parece que le encarga que acerque a todos los demás a Él, es como si dijéramos el que ora por los demás y su oración nunca será individual sino que siempre será una intercesión por los demás.

    Espero que esta reflexión pueda servir para que desaparezca cualquier tipo de duda con respecto a la eficacia de estar un tiempo limitado aquí en Batuecas,  que simplemente disfrutemos de estos días de encuentro profundo con Jesús y de su escucha, ya que aquí se produce con más resonancia que en el bullicio de la ciudad.

    Hay que tener claro que el tiempo de gozo que pueda llegar a darse aquí en el silencio, es un tiempo de comunión con los nuestros,y que redunda en beneficio hacía ellos, que no lo recibimos para nosotros solos sino para todos.

    Tal vez los que percibimos la inquietud de venir a orar a Batuecas y vivimos en una familia somos el orante que Dios ha querido poner en cada familia para que las sostenga poniendo ante Él todas las necesidades espirituales y materiales de los distintos integrantes de ella, porque ante las dos parcelas tiene poder la oración si es conducida por el Espíritu Santo.

     Y finalmente orar no es algo que podemos conseguir nosotros solos mediante nuestro esfuerzo, necesita que nos hagamos espaldas unos con otros, y este lugar por sus características y por la peculiaridad de las personas que acuden es un sitio muy indicado para compartir y crecer en la oración, así como para encontrar respuestas a algunas preguntas dificultosas que no pudieran surgir.

Emilio Luis López Torres Ocds

Caravaca de la Cruz

La fuerza de la oración también en la familia

Encuentro de los Amigos de Batuecas en el CITEs

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   Ser conscientes de las dificultades que existen hoy para trasmitir la fe a nuestros jóvenes no debe ser un inconveniente para ayudarles con aquello que está en nuestras manos.

    Cuando humanamente parece que todo es difícil, todavía tenemos algo muy eficaz para ayudar a encontrar la fe a los nuestros.

    Este algo es la misma oración algo de lo que aquí en Batuecas se tiene bastante experiencia; no tenemos acaso la certeza de que Dios nos está escuchando al igual que nosotros lo escuchamos a él, y que un lugar de silencio como es este Desierto nos va a permitir escucharle con más claridad.

    De lo primero que tenemos que tener certeza es del poder que tiene la oración como medio de intercesión ante el Padre con respecto a la ayuda que podemos proporcionar a nuestros seres queridos.

    También tenemos que tener claridad en que la acción de Dios será la que él crea conveniente, no la que queramos nosotros, por lo tanto no nos va a corresponder a nosotros el decidir qué es lo que Dios tiene que hacer ya que sus caminos igual no son nuestros caminos. La consecuencia inmediata de ello es que sólo tendremos que orar, luego Dios realizará la obra que crea conveniente.

    Por otro lado no nos corresponde a nosotros el ver o no ver las consecuencias que se derivan de esta oración ya que se puede dar la circunstancia de que nuestra oración esté siendo eficaz y sin embargo nunca llegue a nuestro conocimiento su eficacia. ¿No es acaso una fuerza invisible? El construir sólo le corresponde a Dios y él sabe lo que quiere y cuando.

    Mediante la oración podemos poner en el corazón mismo de Jesús  a todos aquellos que tenemos encomendados aquí en la tierra, y es evidente que los que vivimos en una familia a los primeros que tenemos encomendados es a nuestros hijos, nietos, etc.

    Ellos necesitan a Dios porque Dios es necesitado por todo el  mundo, aunque haya periodos más o menos largos en los que no sean conscientes de esto. Poniéndoles en el corazón de Dios les estamos proporcionando un beneficio enorme, porque Dios nunca será insensible ante esta petición. Esto es evidente que vale de manera concéntrica también para todo el resto de personas que nos rodean.

Emilio Luis López Torres  Ocds.

Caravaca de la Cruz