Orat et Laborat

Para nuestros amigos les resultará grato saber que en la primera semana de agosto, Batuecas ha vivido unos días singulares. Una parroquia de Madrid, Ntra. Sra. de la Fuensanta, organizó un “campo de trabajo”, en el que se involucraron todos, el párroco, D. Daniel, y un grupo de colaboradores, entre ellos familias jóvenes con sus niños. En algún momento llegaron a ser 62 personas, que aprovecharon al máximo el espacio que se preparó para grupos y convivencias dentro del reciento del monasterio  y que llamamos: “La Casona”.

Supieron disfrutar de los encantos del lugar, padres, hijos y jóvenes, en una clima de convivencia único, que proyectaron también sobre nuestra comunidad. Lo palpamos la tarde el domingo en la que compartimos nuestras experiencias, ilusiones, proyectos en la más admirable confianza nacida de sabernos todos envueltos en este clima que de modo muy especial crea Batuecas, la comunicación desde el silencio. Habíamos trabajado en silencio, laboriosamente en la mañana, los jóvenes de la parroquia y los miembros de la comunidad. Pudimos dejar limpio de todo lo que ya era desechable, llevándolo al “punto limpio”. Y, sobre todo, venir a descubrir en lo que aún son ruinas de parte del antiguo monasterio, los pisos y espacios ocultos por la vegetación y el abandono. Hoy gracias a esta tarea hecha con tanto cuidado, podemos volver a ver parte del piso del antiguo “refectorio”, el piso singular hecho de pequeñas piedras del claustro, y desenterrar en el sótano una pequeña acequia con sus “areneros”. Llegó también a aparecer la bodega debajo del “refectorio”, con sus ventiladeros. Tampoco podemos olvidar que otro grupo se dedicó a recuperar muchos  senderos perdidos, que hoy recuperados hacen accesible el paso a unas cuantas ermitas de la montaña, que ya no se visitaban por haber desaparecido el camino. Se limpio el manantial que anegado por las crecidas del río era una de las fuentes de agua para nuestra casa.

Compartimos la fe en las eucaristías dominicales, y gozamos todos de esa hermosa convivencia que nace cuando lo sencillo y pobre se convierte en lo esencial de la vida.

Francisco Brändle

Antiguo refectorio
El claustro pequeño
Dependencias
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Encuentro de “Amigos de Batuecas” en Segovia 2019 Convivencia y Amistad

Más de cincuenta personas, con fuerte arraigo en Batuecas, por haber vivido la experiencia de haber estado en este lugar, se han reunido en Segovia, los días 21, 22 y 23 de junio de 2019,  para conocer mejor a San Juan de la Cruz, y para responder desde lo que cada uno ha vivido a estas preguntas: ¿Qué me ofrece Batuecas?, ¿Qué me gustaría encontrar en Batuecas? ¿Qué puedo ofrecer yo a Batuecas? ¿Consideras que puede ser adecuado crear una Asociación de Amigos de Batuecas?- La última de las preguntas se ha considerado no necesario, basta con seguir viviendo el clima de amistad tan profunda que la experiencia de Batuecas provoca en quienes lo conocen, visitan y disfrutan unos días de la vida en esa casa. Imposible describir el ambiente de cercanía, confianza, alegría que se ha disfrutado. Con unas dinámicas de motivación para el encuentro magistralmente preparadas, una oración viva por la huerta y los alrededores de Segovia, un recuerdo siempre interpelante de San Juan de la Cruz, se logró vivir algo  que los participantes siempre recordarán.

Entre ese algo, quedó muy claro que lo grandioso de Batuecas es la búsqueda, desde la pluralidad, expresada en los muchos que somos, o en la diversidad de los grupos a los que se pertenece, de una fuente que sacia la sed de quien la busca, porque abre nuestro ser a una vida nueva, al agua viva que salta hasta la dimensión eterna, más allá del tiempo limitado en que nos proyectamos, en la que descubrir la unidad de quienes siendo corrientes nacidas de la fuente se funden en un copioso manantial que alcanza a la humanidad entera en una esperanza nueva, que hace intuir lo que vendrá como salvación para todos.

La pluralidad de buscadores desemboca en la unidad de encuentros que abren nuestras vidas a horizontes no soñados por los intereses egoístas que de ordinario nos mueven. Se siente el surgir de una semilla que dará su fruto abundante.

F. Brändle

Feliz Pascua de Pentecostés 2019

Nos disponemos para emprender nuestro camino, preparamos nuestros pies y nuestro corazón para abrirnos a la sorpresa que siempre trae el camino al corazón pobre de quien no juega a conocer el regalo que le aguarda. Nos disponemos para caminar unidos, sabiendo que nuestros pies pisan el mismo suelo que cualquier ser humano en todos los rincones del mundo. Nuestro camino de ermitaños que salen de su soledad y recogimiento, nos une a todos los peregrinos del mundo que buscan un hogar, una casa, una patria. En los pies de todos los peregrinos que sienten la incertidumbre, la noche, el no saber y la soledad. Que nuestro camino sea una comunión y una súplica por cada uno. Antes de comenzar sabed y sentid, hermanos, que todos nuestros pasos son en la palma de la mano de Dios. 

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre. 

P. Miguel Márquez Calle OCD

No podemos concebir la contemplación como algo inmóvil, fijo, estable, estático… La contemplación se da en el camino que es la vida, entendida como búsqueda que cada uno emprende, hasta encontrar su sentido último, su más profundo centro, su más genuino origen generador de verdadera vida.  Si ello es así caminar es un hermoso gesto para quienes buscan ser contemplativos en la vida.

Conscientes de ello quienes vivimos en Batuecas, como comunidad, venimos haciendo una vez al año, un día de paseo. La meta la ponemos en lo alto, el monasterio de la Peña de Francia, en uno de los picos de la Sierra de Francia. La salida desde el hondón de nuestro valle. No es un simple paseo de recreo, es un camino arduo, pero lleno de sentido. Quien desde la paz del valle, se aventura a subir a las alturas, lo hace por ese deseo de descubrir la profundidad en la que se puede vivir, y la altura a la que se puede llegar. Lo hacemos en comunión. Caminar juntos, es recoger la experiencia de cada uno en la admiración de cuanto se va descubriendo. Es compartir lo poco que se puede llevar como alimento, beber de la misma fuente que ofrece sus limpias aguas al caminante. Es atravesar los mismos áridos canchales, o los inmensos bosques, es, claro que los es, compartir el cansancio de unos y otros, es llegar al fin a compartir gozosos la meta a la que se llega.

P. Francisco Brändle