Orat et Laborat

Para nuestros amigos les resultará grato saber que en la primera semana de agosto, Batuecas ha vivido unos días singulares. Una parroquia de Madrid, Ntra. Sra. de la Fuensanta, organizó un “campo de trabajo”, en el que se involucraron todos, el párroco, D. Daniel, y un grupo de colaboradores, entre ellos familias jóvenes con sus niños. En algún momento llegaron a ser 62 personas, que aprovecharon al máximo el espacio que se preparó para grupos y convivencias dentro del reciento del monasterio  y que llamamos: “La Casona”.

Supieron disfrutar de los encantos del lugar, padres, hijos y jóvenes, en una clima de convivencia único, que proyectaron también sobre nuestra comunidad. Lo palpamos la tarde el domingo en la que compartimos nuestras experiencias, ilusiones, proyectos en la más admirable confianza nacida de sabernos todos envueltos en este clima que de modo muy especial crea Batuecas, la comunicación desde el silencio. Habíamos trabajado en silencio, laboriosamente en la mañana, los jóvenes de la parroquia y los miembros de la comunidad. Pudimos dejar limpio de todo lo que ya era desechable, llevándolo al “punto limpio”. Y, sobre todo, venir a descubrir en lo que aún son ruinas de parte del antiguo monasterio, los pisos y espacios ocultos por la vegetación y el abandono. Hoy gracias a esta tarea hecha con tanto cuidado, podemos volver a ver parte del piso del antiguo “refectorio”, el piso singular hecho de pequeñas piedras del claustro, y desenterrar en el sótano una pequeña acequia con sus “areneros”. Llegó también a aparecer la bodega debajo del “refectorio”, con sus ventiladeros. Tampoco podemos olvidar que otro grupo se dedicó a recuperar muchos  senderos perdidos, que hoy recuperados hacen accesible el paso a unas cuantas ermitas de la montaña, que ya no se visitaban por haber desaparecido el camino. Se limpio el manantial que anegado por las crecidas del río era una de las fuentes de agua para nuestra casa.

Compartimos la fe en las eucaristías dominicales, y gozamos todos de esa hermosa convivencia que nace cuando lo sencillo y pobre se convierte en lo esencial de la vida.

Francisco Brändle

Antiguo refectorio
El claustro pequeño
Dependencias
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Virgen del Carmen

Fácil es comprender que en el Carmelo la contemplación de la hermosura en el más bello de los hombres, que pudo cantar el salmista, se asocie inmediatamente a la princesa bellísima que entra en el palacio real.

La Madre del Carmelo, María, es invocada como Reina y Hermosura del Carmelo. Los orígenes de nuestra Orden, en el Monte Carmelo, se asocian a nuestro título de “hermanos de la Buenaventura virgen María del Monte Carmelo” y nos llevan a descubrir en nuestra vida de carmelitas el puesto singular de quien se adentra en la vida del Carmelo con el título de Reina Hermosura del Carmelo. Su vida expresa  toda la sencillez y luminosidad de aquella hermosura  que Dios ha querido expresar al crear al hombre. Desde este horizonte pude saborear en mi oración la expresión del salmista, ya entra la princesa bellísima, vestida de perlas y brocado, símbolo de su hermosura, mirando la bella imagen de la Virgen del Carmen que tenemos en la capilla de Batuecas.

¡Cuánto me ayuda a dejar en las manos de Dios mi vida, que se recoge al final de la oración para ser sencillamente eso: una ofrenda hecha en el tiempo de todo aquello que me ha sido dado vivir!. Por eso en el Carmelo la pedimos que nos enseñe a acoger la Palabra, hacerla vida, escuchándola en el silencio.

F. Brändle

La Hierba de San Juan

La Hierba de San Juan 
(Hypericum perforatum L.)

Larguirucha y espigada, y con flores pequeñitas de un amarillo chillón la hierba de San Juan crece y se entremezcla entre los rosales del jardín del convento. Vista de pasada es una planta más bien vulgar y muy posiblemente la pesadilla de muchos jardineros. 
Hay quienes dicen que su nombre es en honor a San Juan Evangelista, pues florece alrededor de la festividad del mismo, el 24 de junio, mientras que otros atribuyen su nombre a la Orden de los Caballeros de San Juan pues era la hierba preferida para el tratamiento de heridas durante las cruzadas.


En el pasado se creía que alejaba a los malos espíritus y las casas se decoraban con sus flores durante el día de San Juan, y no es muy difícil imaginar el por qué de las supersticiones, sus pequeñas hojas crecen formando cientos de pequeñas cruces, y la salvia que riega las flores es de un color rojo brillante.

Los extractos comercializados de hierba de San Juan (también conocida como hipérico) se popularizaron para el tratamiento de depresión, y especialmente para el tratamiento del Trastorno Afectivo estacional, y es que parece que esas flores amarillas chillonas comprimen en sus pétalos hasta el último rayo de sol. Entre los herboristas es más favorecida para el tratamiento de infecciones virales como el herpes y por sus efectos calmantes en nervios inflamados (como por ejemplo en casos de ciática) especialmente en forma de preparado de aceite 

Para elaborar el aceite de hierba de San Juan debemos utilizar flores frescas, siendo el capullo sin abrir la parte más concentrada y preferible para la preparación. Llenaremos un frasco con las flores troceadas hasta la mitad aproximadamente, y luego lo llenaremos hasta arriba con aceite de oliva (es importante dejar el menor espacio posible con la tapa para evitar la oxidación). Dejaremos el frasco en un lugar a oscuras durante seis semanas, tras las cuales filtraremos las flores. El aceite lo aplicaremos de manera tópica para aliviar dolores musculares o de articulaciones. Este aceite es muy sensible a la luz por lo que hay que mantenerlo en un lugar a oscuras. 

Vista de pasada es una hierba más, sin embargo aquí en este desierto, la lupa del silencio pone a cada pieza de la creación bajo una distinta mirada, la del amor con la que fue creada.

Elsa

420 Aniversario

Amigo lector de esta página, hoy te invitamos a recordar en esta fecha, 5 de junio, el 420 aniversario de la fundación de este monasterio-desierto de carmelitas descalzos.

P. Fr. Blas de San Alberto y P. Fr. Antonio de Jesús.
Autor anónimo, óleo sobre lienzo, principio s. XVII

Terminadas las gestiones para la compra de los terrenos y el acuerdo con los vecinos de La Alberca, conseguidas las licencias eclesiásticas para la fundación, y escogidos los religiosos que habían de emprender esta gran obra, se celebró la misa con la que quedó inaugurado el monasterio. Se hizo en un lugar cercano al portón de entrada actual, ahí se conservan aún las ruinas de la capilla donde se celebró, y que se pueden ver subiendo unos metros a la derecha del camino principal, entre unos matorrales. He aquí la breve crónica que se recoge en uno de los libros de historia de la Orden: “Dispuesta la pieza principal para oratorio, llegaron de Salamanca el P. Provincial, Fr. Tomás de Jesús y el P. Rector, Fray Blas de San Alberto, que celebró la primera misa, deferencia que tuvieron con él el provincial y el presidente de la casa por haber sido maestro de novicios de ambos. Las casa quedó fundada para gloria de Dios, de la Virgen Santísma y su esposo san José, a quien, por mandato del Padre Provincial se dedicó aquella casa”

Pasados estos cuatrocientos veinte años volvemos a recordar con emoción aquel momento primero de esta historia, donde numerosos carmelitas ermitaños, han sido la luz de este valle, la sal de esta tierra, y testigos de una vida que se abre al futuro con nuevas perspectivas, al compartir también la experiencia con quienes deseen encontrar en este espacio un horizonte abierto a la contemplación.

EL DIARIO DE BATUECAS (III)

 

Continuamos con nuestro comentario y presentación de algunas notas recogidas en el diario de Batuecas. Ya dijimos cómo llegaron los primeros religiosos y comenzaron a adecuar el terreno para poder asentar una comunidad religiosa. Durante el año 1916 se suceden las visitas a los terrenos que comprende la finca de Batuecas. Desde el P. Provincial, pasando por varios frailes que dedican unos días al retiro o vienen a ayudar en las obras hasta los sacerdotes de la zona y algún seminarista así como algunos profesores. Batuecas, poco a poco, comienza a ser conocido de nuevo como lugar eminentemente carmelitano. Tendremos que esperar hasta 1917 para poder hablar de vida conventual en sentido estricto en nuestro querido Batuecas. Concretamente el día 29 de enero “se puso el Santísimo Sacramento en el pequeño oratorio y empezamos la vida religiosa pues por estar en malas condiciones la nueva casita no se pudo llevar la observancia religiosa hasta la fecha”. La solemnidad de Nuestra Señora del Carmen se celebró como bien se merecía después de tanto año sin poder hacerlo. Presidió la eucaristía el párroco del Soto y le acompañaron otros tres sacerdotes de los contornos. Los cantos que elevaron a la Reina y Hermosura del Carmelo llenaron el profundo, escondido, legendario y ahora, de nuevo, carmelitano valle de Batuecas. El 25 de septiembre, mientras los ciervos comenzaban la berrea por estos montes, se terminó de instalar la línea telefónica traída desde La Alberca. Pasados uno días, llegó a este santo lugar el P. Julio. Venía por causas que ahora aclaramos: “El día 8 tomó posesión el Reverendo Padre Julio del Niño Jesús como presidente del convento de San José del Monte”. Llegó la fiesta de Nuestra Santa Madre Teresa de Jesús y de nuevo, además de las gentes del lugar, acudieron los párrocos de pueblos cercanos para solemnizar la celebración eucarística. Hemos de añadir que estos visitantes iniciaron una suscripción popular para poder montar una sierra mecánica que favoreciera los trabajos del Hermano Carlos. A la semana siguiente, “el Hermano Joaquín, que había desempeñado en este Santo Desierto la dirección del cultivo, mejora de la finca y cuidado del ganado por espacio de dos años con mucho éxito e inteligencia”, con pena, pero obligado por su estado de salud deja este lugar para recuperarse de sus malestares. Al día siguiente llega el Hermano Valentín para sustituirle. Un día después comienzan a descubrir el estanque que hay a la entrada del convento para llenarlo de agua y echar truchas con las que poder abastecerse de alimento los moradores de Batuecas. Pasado San Martín se inician los trabajos para “habilitar dos habitaciones de las del antiguo convento para gallinero”. A los pocos días, el Hermano Wenceslao sufre un derrame de sangre en el pecho; acompañado del Hermano Valentín, que iba destinado a Valladolid, se encamina hacia Madrid. Con estos datos nos vale por hoy porque mañana, 28 de marzo, tenemos que acudir de nuevo a la historia para recordar el nacimiento de nuestra Santa Madre Teresa de Jesús, que el próximo año 2015, en este mismo día, se dará inicio a los actos conmemorativos del V Centenario del nacimiento de la Doctora Mística: Santa Teresa de Jesús.

Fray Rafael Pascual Elías OCD

EL DIARIO DE BATUECAS (II)

Como ya dijimos hace tiempo vamos a ir presentando algunas páginas de este auténtico tesoro escondido en lo más profundo del valle de Las Batuecas. Lo primero que descubrimos en este Diario es un aviso para los que vayan “creando” la historia del Desierto de Batuecas:

“A la Hermana San Francisco, que sea buena Historiadora, para lo que pasare” (N. M. Sta. Teresa).

Estas son las primeras palabras que encontramos en el Diario de Batuecas. Nada mejor que el testimonio de la misma Santa Teresa para advertirnos de que quien escriba en estas páginas ha de ser fiel a la historia. Estas letras las dirige la Madre Teresa de Jesús a su querida hija María de San José en una de sus numerosas cartas que dirige a esta insigne carmelita descalza. Entre otras cosas aprovecha para dar algunos consejos a sus hermanas del Carmelo de Sevilla entre los cuales encontramos este aviso para la hermana Isabel de San Francisco.

Siendo fieles a la Mística Doctora hemos de recoger los datos históricos sin tergiversarlos para que con el paso del tiempo puedan ser leídos sin problemas a la hora de comprender y conocer una determinada época histórica.

Damos paso a la lectura de las primeras anotaciones que encontramos en este diario que se inicia en 1915. Solamente se hace referencia a los primeros carmelitas descalzos que llegaron al Desierto de Las Batuecas una vez comprada la finca:

 

“Vinieron el P. Camilo de la Inmaculada Concepción y el Hno. Manuel María de San José, alias el Portugués, a hacerse cargo de la finca por mandado del R. P. Provincial Fr. José Gabriel de Jesús María el día … (no está escrito el día de la llegada).

Dicho P. Camilo compró un atajo de 116 cabras y un mulo, e hizo otras pequeñas  cosas a favor de la casa.

Marchó el mencionado Padre Camilo el día cinco de Junio de 1916”.

 

Así de sencillo y así de entrañable es el primer cronista de este diario. Apenas recoge más allá de los nombres de los primeros moradores del añorado Desierto de San José del Monte de Las Batuecas. Lo primero que tienen que hacer es autoabastecerse; por ello compran nada menos que 116 cabras que servirían para tener leche y poder comerciar con ellas con los cercanos vecinos de La Alberca y Las Hurdes. Necesitan también un medio de locomoción válido para el lugar en que se encuentran; el más apropiado es el mulo. El P. Camilo marchó antes de un año y el Hno. Manuel se quedó en compañía de otros religiosos que para aquella fecha ya disfrutaban del encanto de Batuecas.

 

 

Por hoy nos basta; para desentrañar y sacar a la luz este preciado testimonio que encierra el Diario de Batuecas nos hacen falta muchos días, es mejor ir poco a poco para disfrutar y saborear el embrujo de unas páginas escritas a la luz de las velas de cera virgen de abeja que daban luz y calor a tantos hermanos nuestros que quisieron dejar constancia de una parte muy desconocida de la historia del Carmelo Descalzo.

 

 

Fr. Rafael Pascual