Beato Alfonso Mª Mazurek: testigo de Cristo en el Desierto de Czerna (Polonia)

Hoy, 12 de junio, recordamos en el Carmelo Descalzo al P. Alfonso Mª Mazurek que pasó los últimos catorce años de su vida en Czerna. El Desierto polaco de Czerna fue fundado en 1629, pero no se inaugura la vida conventual hasta 1633. Desde esta fecha hasta 1785 se lleva vida de Desierto, y a partir de entonces pasa a ser sede del noviciado. La provincia carmelitana de Polonia es suprimida en 1864, pero Czerna pasa a pertenecer a la Provincia OCD de Austria. En 1920 se restaura la Provincia de los carmelitas descalzos de Polonia y hoy Czerna todavía sigue siendo casa de noviciado además de acoger en su iglesia el sepulcro de San Rafael Kalinowski.

El P. Alfonso (José) Mazurek nace el 1 de marzo de 1891 en la localidad polaca de Baranówka (diócesis de Lublin). En 1903, a los 12 años, ingresa en el seminario carmelitano de Wadowice. El 29 de agosto de 1908 toma el hábito de carmelita descalzo en el convento de Czerna  y cambia su nombre de bautismo por el de P. Alfonso María.Estudia filosofía en Wadowice y comienza sus estudios de teología de Cracovia que interrumpe al estallar la I Guerra Mundial. En Viena recibe la ordenación sacerdotal el 16 de julio de 1916 y es destinado a Czerna. Poco después pasa a Cracovia como profesor de los estudiantes carmelitas descalzos. En 1920 llega al seminario menor de Wadowice y permanece allí hasta 1930. En 1930 retorna de nuevo a Czerna donde asume el cargo de prior durante once años y el de ecónomo un trienio. Durante la II Guerra Mundial, en 1944, en los bosques que envuelven el convento de Czerna se producen duros enfrentamientos entre los partidarios polacos y el ejército alemán, y el 24 de agosto muere fusilado por los alemanes un joven novicio. El P. Mazurek corre la misma suerte y entrega su vida al Señor cuatro días después al recibir los disparos de los soldados alemanes. Al día siguiente, 29 de agosto, memoria del martirio de San Juan Bautista, recibe sepultura en el cementerio conventual de Czerna.

El Desierto de Czerna fue un lugar que marcó profundamente la vida del P. Alfonso Mª Mazurek. En este antiguo Desierto carmelitano tomó el hábito, cambió su nombre civil por el religioso y empezó a dar los primeros pasos como carmelita descalzo. Treinta y seis años después dio sus últimos pasos, unos pasos que testimoniaron la fe en Cristo resucitado y que le elevaron a los altares junto a otros 107 mártires de la II Guerra Mundial beatificados por el Papa Juan Pablo II en Varsovia el 13 de junio 1999.

Para conocer mejor al P. Alfonso Mª recomendamos visitar www.Karmel.pl  

Fray Rafael Pascual Elias

Anuncios

EL P. PRÓSPERO DEL ESPÍRITU SANTO: ERMITAÑO Y MISIONERO (II)

   Dibujo realizado por el P. Próspero que representa el Monte Carmelo y Haifa

 Es curioso que como buen riojano le gusta y dice que ha tomado siempre vino, pero comenta que: “el agua de la fuente de de Elías y cisternas del Carmelo da más fuerza y salud que los mejores vinos”. Así es, ya que todos los que vienen y enferman es a causa de este vino. A los dos años de haberse asentado, corren peligro al morir el Emir de Sidón que era su defensor. Se refugian en Acre, pero Próspero no se siente seguro, se embarca para Roma y quiere que el General le destine a un convento tranquilo. En Malta tiene una visión que le induce a hacer un voto de volver aunque le cueste la vida. A su regreso, Próspero va convirtiendo a la fe cristiana con el posterior bautismo a varios musulmanes y el Emir en persona le consulta sus proyectos y le pide oraciones. Todo esto no le hace apartarse de la oración ya que sabe compaginar muy bien las dos actitudes. En cuaresma se retira a lo más profundo y escondido de la selva del Carmelo. Su vida va tocando a su fin y en 1652 pierde el sentido por tres días y sufre la peste de la que se repone y a partir del verano de 1653 empeora y sufre una apoplejía de la que ya no puede recuperarse. Poco a poco la llama impetuosa que recibió de Elías al que tanto acudía en sus dificultades se convierte en un pabilo vacilante que se apaga en la tarde del 20-11-1653 cuando este portentoso riojano tenía 70 años. Sus últimas palabras antes de encontrarse con su querida Madre del Carmen a la que tanto debía y mostraba una gran devoción fueron estas: “Cúmplase la adorada voluntad de mi Señor y mi Dios”. Este es el testimonio de un auténtico misionero al que no se le puso nada por delante con tal de llevar acabo lo que fue el sueño siempre querido del Carmelo Descalzo, el inicio de una nueva etapa en la historia de las misiones y el ideal y meta de toda su vida: recuperar el Monte Carmelo y poder dar de nuevo culto a la Reina y Hermosura del Carmelo en su propia casa. No sólo fue un gran misionero sino que también supo vivir y disfrutar de la vida de retiro, silencio, trabajo y oración del Desierto Carmelitano. Primero en Varazze durante dos años y más tarde en la cuna del Carmelo, en las mismas cuevas que moraron nuestros santos padres del Monte Carmelo. Gracias al P. Próspero los carmelitas descalzos tenemos la gran suerte de poder habitar en el mismo lugar en que se dieron los primeros pasos del Carmelo. Si miramos al Monte Carmelo vemos al P. Próspero haciendo vida el ideal de nuestra Madre Teresa de Jesús: “Marta y María han de andar juntas para hospedar al Señor y tenerle siempre consigo”. No se puede separar la acción de la contemplación, una lleva a la otra y viceversa. El carmelita descalzo tiene que saber meterse en las cuevas y selvas del Monte Carmelo para encontrarse en intimidad con “aquel que sabemos nos ama” y acoger y anunciar su Palabra a todos los que le rodean. Esto es precisamente lo que el P. Próspero hizo en su vida. Próspero del Espíritu Santo pasó del palomar de Desierto de Varazze al del Monte Carmelo y en el silencio supo descubrir la llamada de Dios a la misión. Gracias a su experiencia vivida en el Desierto de Varazze y en el Monte Carmelo Próspero del Espíritu Santo emprendió un vuelo que muchos han querido seguir: unir en sus vidas el Desierto y la misión.

Fray Rafael Pascual Elías ocd

Nuestros Venerables: P. Valentín de S. José

P. VALENTÍN DE SAN JOSÉ
(por Gonzalo Rodríguez L.)

Nace en Castilfalé (León). De padres profundamente cristianos que supieron hacer de su casa una Iglesia doméstica, de la que naturalmente brotaron abundantes vocaciones entre sus hijos. De la etapa infantil del P. Valentín poco sabemos. Quizá por influjo de dos de sus hermanos mayores que habían ingresado en el Carmelo teresiano, ingresó a los trece años en el colegio preparatorio de Medina del Campo. Su madre acababa de fallecer recientemente.

Tomó el hábito en Segovia en 1913, e hizo su primera profesión en 1914. En 1917 hará la profesión solemne en Ávila. En esta ceremonia predicará su hermano, Eusebio del Niño Jesús, que morirá mártir en la guerra civil, y hoy día recientemente beatificado.

Es destinado a Cuba para evitar el servicio militar, y es allí donde se prepara para el sacerdocio, formado por su propio hermano. Llegado el momento recibe la Ordenación sacerdotal en Cienfuegos (Cuba)

Sigue leyendo “Nuestros Venerables: P. Valentín de S. José”

Nuestros Venerables: P. José María del Monte Carmelo (P. Cadete)

P. JOSÉ MARÍA DEL MONTE CARMELO ( P. CADETE)
(por Gonzalo Rodríguez L.)

Nació en la hermosa ciudad de Vigo el 15 de Octubre de 1763. De sus años anteriores a su ingreso en la Orden del Carmen apenas tenemos noticia. De muy niño fue trasladado al palacio de Miraflores (Asturias), donde aprendió las primeras letras. Sus padres le inclinaron a la carrera de las armas. A sus 15 años empieza su carrera militar y en 1872 tenemos al joven cadete en el campo de Gibraltar, formando parte del ejército español. En 1784 prosiguió sus estudios de ampliación militar en la academia de Barcelona.

Todo parecía sonreír al joven cadete: juventud, estudios, gran porvenir en la carrera militar. Y sin embargo, el noble oficial no sentía satisfacción plena. En sus cartas de esta época va mostrando poco a poco un cierto desencanto de su carrera militar y un gran amor por las cosas eternas y una inclinación cada vez mayor por abrazar la vida religiosa.

Los primeros pasos religiosos de nuestro oficial fueron hacia la Cartuja; pero no logró el intento y aconsejado por unos religiosos Paúles, pidió el hábito de Santa Teresa por la Cuaresma de 1786, en el noviciado de Valladolid. Tenía 23 años. Después de sus votos, estudió la filosofía en Ávila y la Teología en Salamanca; en Segovia terminó sus estudios canónico-morales. Estando en este convento de Segovia, deseoso de más soledad pidió al provincial ser perpetuo del Santo Desierto de San José de Batuecas.

Sigue leyendo “Nuestros Venerables: P. José María del Monte Carmelo (P. Cadete)”

Nuestros Venerables: P. Tomás de Jesús

Hoy inauguramos una nueva sección dentro de esta ventana del Monasterio de S. José de las Batuecas: Nuestros Venerables.

En ella iremos desgranando la vida de los principales monjes que vivieron entre estas paredes, aquellos que hicieron posible que nuestro Monasterio sea lo que es, que el espíritu de nuestra orden carmelitana – aquel que S. Juan de la Cruz y Sta. Teresa de Jesús soñaron para el mundo – se hiciese vida. Ellos son ejemplo para quienes tomamos su testigo, y para todos aquellos que desean hacer de la caridad el centro de sus vidas.

Y el primero de ellos es el Padre Tomás de Jesús, fundador de nuestro Monasterio.

P. TOMÁS DE JESÚS
(por Gonzalo Rodríguez L.)

Tomás Díaz Sánchez Dávila nace en Baeza ( Jaén) en 1564, de padres no muy ricos, pero nobles y piadosos. Estudió artes y Teología en Baeza. En 1583 comenzó la Jurisprudencia en Salamanca. Ya había concluido los estudios cuando, tras la lectura de las obras de Santa Teresa de Jesús, se decidió a tomar el Hábito del Carmen Descalzo. Hizo el noviciado en el convento de Valladolid. Profesó el 5 de Abril de 1587 en manos del P. Gracián, recibiendo el nombre de Fray Tomás de Jesús. Siendo todavía novicio le encargaron la redacción del primer ordinario que tuvo la Orden. Dos años después de su profesión fue destinado, como profesor de teología, al convento de Sevilla.

Su salud fue siempre delicada. Padecía frecuentes insomnios, pero los supo aprovechar bien. En ellos se dedicó a estudiar la historia antigua del Carmelo, la Regla primitiva, los orígenes orientales de la Orden. Estudiaba, pensaba y escribía, al mismo tiempo que procuraba captar el ambiente carmelitano de su tiempo.

Sigue leyendo “Nuestros Venerables: P. Tomás de Jesús”