LA PEQUEÑA ESPERANZA

Yo soy, dice Dios, Maestro de las Tres Virtudes.

La Fe es una esposa fiel.
La Caridad es una madre ardiente.
Pero la esperanza es una niña muy pequeña.

Yo soy, dice Dios, el Maestro de las Virtudes.

La Fe es la que se mantiene firme por los siglos de los siglos.
La Caridad es la que se da por los siglos de los siglos.
Pero mi pequeña esperanza es la que se levanta todas las mañanas.

Un nuevo Adviento, una nueva mañana en la Iglesia, una nueva ocasión de levantar nuestra esperanza, mejor que ella se levante en nosotros, cada mañana, cada Adviento. Ya despiertos, meditamos en esa nueva presencia de Dios a la que nos abre la esperanza que se siente arropada por la fe y la caridad. Cada Adviento se nos convierte en la nueva mañana que nos hace despertar abiertos a una esperanza viva, la que nos trae una experiencia de Dios hecha cercanía y ternura para cada uno, para todos. Con estos versos de Peguy abrimos nuestro Adviento y nos dejamos modelar por esa niña pequeña que es la esperanza.

F. Brändle

Jesucristo Rey

Salvator Mundi, Leonardo da Vinci, c. 1495

No siempre una traducción te puede desvelar lo que encierra el corazón de quien se expresó en su lengua, y sin duda moldeándola como un alfarero, para revelar lo más entrañable de su experiencia. Sentí así que el salmista tendría que querer expresar algo grande cuando en nuestra lengua se traduce pidiéndole al Señor que prolongue su misericordia (Cfr. Sal 35,11), que la extienda, y ello con los que le reconocen. Me encontré sumergido en esa misericordia, que no sólo conocía desde fuera, como venida de regalo, sino que venía a conocerla de verdad, a hacerla realmente conocida, cuando la experimentaba en toda su amplitud traspasando mi vida. Vivir en la entrañable misericordia de Dios era experimentar de veras su salvación. Cobraban sentido todas las profundas expresiones del salmo, acerca de la fidelidad de Dios, de su justicia, de sus sentencias. Y, también, se comprendía el profundo engaño de quien no se convierte al Señor, renunciando a ser sensato y a obrar bien.

La vida alimentada con lo sabroso del manjar de Dios, la sed apagada con el torrente de sus delicias, nos hace capaces de descubrir la fuente viva y la luz que nos ilumina, Todo ello volvía a ser la mejor forma de experimentar la misericordia que se extiende y se prolonga, que abarca y envuelve, que es el ámbito de la verdadera vida humana. Vivir todo esto en la víspera de la celebración de Jesucristo Rey del Universo, invita a darle gracias por habernos pasado a este Reino de amor y misericordia, de vida y verdad.

F. Brändle

Enséñame Señor

“Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad” (Sal 85). Sí, quisiera humildemente pedirle al Señor que me enseñara su camino. Nadie como Él conoce el camino que ha trazado para mí. No es una imposición despótica la que se me ofrece cuando se me enseña ese camino, sino la única posibilidad de andar en verdad. Ahora entiendo lo que Santa Teresa escribe sobre la humildad. No podía ser el sometimiento de una criatura a su dueño y señor, porque no podía otra cosa. Era, por el contrario, la sencilla petición de quien desea ser enseñado por aquel de quien se siente amado. Descubro que esta es la mejor manera de rezar este salmo, abrirse a todo su contenido lleno de confianza. El es el mejor Maestro para mostrarme el sendero de la vida, que responde a ese camino que es el suyo, el que el trazó para mí. Me llena de alegría saber que camino por él. Que mi vida tiene sentido de eternidad, aún realizándose en el tiempo.

F. Brändle

Protege mi vida

Me sorprendo buscando todo el contenido de una frase del salmo 85, que me parece sumamente rica. “Protege mi vida, que soy un fiel tuyo”. En un primer momento me parecía sencillo pensar que era una simple súplica para que Dios velara por me vida. Pero sentí que algo mucho más grande se encerraba en esta súplica. El misterio de mi vida no lo puedo custodiar yo con mis solas fuerzas. En el sencillo abrirme a la presencia amorosa de Dios, sentía que no era yo el custodio de mi vida, era Él mismo quien velaba por ella, porque era su vida en mí la que protegía y guardaba, Él era el Dios fiel, cuya fidelidad no tiene límite, que se me daba y ofrecía, el que se convertía para mí en el Dios fiel capaz de hacerme sentir su vida en mí, que buscaba en mí esa fidelidad desde la que pudiera clamar con toda confianza que fuera Él quien protegiéndome custodiara su vida en mí.

Vivir de este modo aquella súplica, que no parecía encerrar algo tan grande, entendí que no podría ser fácil, que tendría que aceptar que mi modo de comprender mi vida se cerraba en lo que yo alcanzaba y esto era mucho más. Era aprender de los grandes místicos que estaba llamado a descubrir la grandeza de una vida llamada a la unión con Dios.

F. Brändle

Do Mana El Agua Pura: Introducción

Ofrecemos en esta página un CD que merece una pequeña presentación, porque además de ser un excelente conjunto de cánones para orar, esta editado y grabado para ser un testimonio de la vida sencilla que se desarrolla en este “desierto carmelitano” de San José de las Batuecas.

Su autor, que se esconde bajo el seudónimo “Bernabé de San José”, pasó un año en Batuecas. Su talante contemplativo, aún siendo sacerdote diocesano, y su amor por la música, sin tener estudio alguno, le llevaron a ir viviendo la jornada abierto a tantos sonidos como el mismo silencio de valle ofrece, sin dejar de ser silencio del que todos proceden. Estas vivencias sonoras y espirituales las ha dejado plasmadas y descritas en el cuadernillo que acompaña al CD. En él se encuentran además de las consideraciones que enriquecen el contenido del canon, unas bellas fotografías, también personales del autor, recogiendo los muchos parajes tan bellos del entorno, o las estancias de la casa llenas de sentido carmelitano, por su pobreza y sencillez.

Al ofrecerte el CD, amigo que abres esta página, te queremos ofrecer la posibilidad de acercarte a nosotros de un modo muy sencillo y evocador. La música y la letra de  unos cánones que han brotado de la vivencia de sus moradores, que han recordado momentos singulares de sus vidas, o testimonios de los dos grandes santos del Carmelo en sus escritos.

Su título, y con ello cierro esta presentación, es una llamada clara a buscar esa fuente de la que mana el agua pura. Esa fuente escondida a la que se invita a llegar a todo el que se acerca a Batuecas.

https://monasteriodelasbatuecas.wordpress.com/cd-do-mana-el-agua-pura/

F. Brändle

La búsqueda de la voluntad de Dios en los Místicos Carmelitas

Santa Teresa, anónimo s.XVII, detalle, Convento de San José, Toledo

Otro reto de la santidad en el Carmelo es la búsqueda constante de la voluntad de Dios. El silencio, la soledad y la oración, propia de nuestro estilo de vida, son los medios para estar atentos a la voluntad de Dios. Él comunica su plan de amor y de salvación a todos, pero, para que se pueda acoger mejor, es necesario ponerse en actitud de escucha silenciosa y amorosa. La Virgen María es la gran maestra del Carmelo en este arte de la escucha obediente a Dios en la fe.

Cuando Santa Teresa habla del matrimonio espiritual, en las séptimas moradas nos enseña que la unión con Dios, produce en la persona la unión de voluntad. Nuestra voluntad se ha hecho una con la voluntad de Dios, de manera tal que asumimos como nuestro el querer divino. La persona unida a Dios está dispuesta a conformar su vida con los designios de Dios.

Lo que anhela solamente es servir y amar a Aquél que le ha creado, redimido y salvado. Es lo que, resumidamente, Teresa nos dejó reflejado en los versos:

“Veis aquí mi corazón, yo le pongo en vuestra palma;

 mi cuerpo, mi vida y alma, mis entrañas y afición.

Dulce Esposo y redención, pues por vuestra me ofrecí:

¿qué mandáis hacer de mí?”.

No es distinto el pensamiento de San Juan de la Cruz, en la unión de amor, es decir, cuando hay semejanza de amor, “las dos voluntades, conviene a saber, la del alma y la de Dios, están en uno conformes, no habiendo en la una cosa que repugne a la otra” (2S 5,3). Para llegar a esta unión de voluntad el Santo nos habla de la necesidad de pasar por la purificación de la noche oscura. Esta experiencia liberadora permite a la persona salir de la esclavitud de su voluntad, egoísta y mezquina, para adherir una propuesta de plenitud y transcendencia.  

La total entrega de sí y adhesión al querer divino también la encontramos en Santa Teresita. Valiéndose de una sencilla comparación, expresa la misma disposición interior. Ella se ha ofrecido al Niño Jesús como un juguete, “una pelotita sin ningún valor a la que él podía tirar al suelo, empujar con el pie, agujerear, dejar en un rincón, o bien estrechar contra su corazón, si eso Le complacía”. (MA 177). Estas dulces palabras, aparentemente inocentes, encierran dentro de sí una dimensión de fe y confianza en Dios que Teresita testimonió en su noche oscura.

¡Místicos del Carmelo enséñanos a acoger la voluntad de Dios!

Fray Emmanuel María

Retorno Glorioso

Rembrandt, Retorno del hijo pródigo, 1661-69 Museo Hermitage

Me quede sorprendido la otra tarde al descubrir algo que no se me hubiera ocurrido fácilmente. Al repetir un versículo para vivir mi oración, se me vino a la mente que podría hacerlo con las palabras que los gentiles, la gente de Babilonia, podría dirigir a los judíos según el salmo.  : “El Señor ha estado grande con ellos”. (Sal 125). Y me venía claro que yo no me podía identificar con aquellos pueblos que así se dirigían al pueblo de Israel, no vivía sus circunstancias. Pero de pronto se me hizo claro algo muy distinto: que podría contemplar a mis hermanos  que oraban junto a mí, y más aún a toda la humanidad, diciendo: “El Señor ha estado grande con ellos”.

En un mundo deshumanizado, en medio de guerras, odios y divisiones parecía imposible que así fuera, y sin embargo me seguía golpeando fuerte esta expresión, porque sentía que por encima de todo ello la fuerza del resucitado que atrae a todos hacía sí, lo haría posible. Si la humanidad retornaría cantando a su tierra de promisión: el Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo que con la fuerza de su Espíritu nos daría vida y salvación, pasado el destierro.

Y, al fin, el retorno glorioso a la tierra de bendición, era universal, quien lo contemplaba era llamado a participar en esa bendita vuelta al Padre. La esperanza contra toda esperanza, era algo que vendrá y se me invitaba a vivirlo. 

F.Brändle