El hermano Victor, sonrisa de paz

Victor Rodríguez

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

            Hoy quiero traer a esta página el recuerdo de un morador de este valle, Víctor Rodríguez. Un sencillo cristiano, que vivió con gozo la espiritualidad del Carmelo y se sintió muy identificado con San Juan de la Cruz. Su vida fue un testimonio de lo que en el camino de la vida supone una verdadera vuelta al Señor, en su caso por un fracaso en el negocio, que le llevó de un buen empresario, a un simple obrero en una fábrica de bebidas. Padre de familia numerosa, siete hijos, pudo sacarla adelante, y además compartir con los pobres.

Le quiero recordar aquí, porque en algunos días de sus vacaciones, con el agrado de su mujer y sus hijos, se pasaba unos días en Batuecas. Venía a profundizar su vida de silencio y oración ante el Señor, y sin duda que lo vivía. Testimonio de ello es que recuerda esa gran señal que es la purificación, hecha de sequedades, pobreza y abandono.

Aquello que aparentemente no era un fruto deleitoso, lo era en su culminación: al salir de este lugar, podía constatar entre los suyos el bien que le había hecho, en sus nuevas energías para compartir con ellos una vida de amor y cariño familiar: “Si se pasaba algunos días de vacaciones en el desierto carmelitano de Batuecas, era con consentimiento pleno de su esposa y de las dos hijas pequeñas que quedaban en el hogar. Y no sólo se lo consentían, sino que hasta le animaban, porque a su regreso notaban que irradiaba una paz muy especial solamente explicable por su experiencia de Dios”. En el trabajo se traducía en una verdadera entrega, dispuesto siempre a ayudar sus compañeros y al trabajo bien hecho, y en la sociedad, representando a sus compañeros en los procesos laborales, asistiendo a enfermos y necesitados.

Finalmente su estancia en Batuecas potenciaba su vida de oración, que siempre vivió, tanto participando en la misa como en las largas horas de oración silenciosa que ante el sagrario, o sobre todo en su hogar cuando todos dormían.

Fray Francisco Brändle

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La fuerza de la oración también en la família – II

    Batuecas es un lugar privilegiado para la oración y por lo tanto para el encuentro con Dios a través de Jesús; aquí podemos llenarnos de él, y llenos de él, es decir llenos de amor, ver los frutos que se derivan ya en calidad de amor humano.

     La estancia aquí es un regalo, que si lo podemos hacer, no es incompatible con nuestras obligaciones familiares y sociales, al contrario es más bien beneficioso por los frutos que se derivan de ella. Todos cogemos en la vida lo que es bueno y nos gusta, si hemos encontrado el gusto por este silencio ¿por qué no cogerlo?

    Además, en las familias siempre hay alguien al que Dios, parece que le encarga que acerque a todos los demás a Él, es como si dijéramos el que ora por los demás y su oración nunca será individual sino que siempre será una intercesión por los demás.

    Espero que esta reflexión pueda servir para que desaparezca cualquier tipo de duda con respecto a la eficacia de estar un tiempo limitado aquí en Batuecas,  que simplemente disfrutemos de estos días de encuentro profundo con Jesús y de su escucha, ya que aquí se produce con más resonancia que en el bullicio de la ciudad.

    Hay que tener claro que el tiempo de gozo que pueda llegar a darse aquí en el silencio, es un tiempo de comunión con los nuestros,y que redunda en beneficio hacía ellos, que no lo recibimos para nosotros solos sino para todos.

    Tal vez los que percibimos la inquietud de venir a orar a Batuecas y vivimos en una familia somos el orante que Dios ha querido poner en cada familia para que las sostenga poniendo ante Él todas las necesidades espirituales y materiales de los distintos integrantes de ella, porque ante las dos parcelas tiene poder la oración si es conducida por el Espíritu Santo.

     Y finalmente orar no es algo que podemos conseguir nosotros solos mediante nuestro esfuerzo, necesita que nos hagamos espaldas unos con otros, y este lugar por sus características y por la peculiaridad de las personas que acuden es un sitio muy indicado para compartir y crecer en la oración, así como para encontrar respuestas a algunas preguntas dificultosas que no pudieran surgir.

Emilio Luis López Torres Ocds

Caravaca de la Cruz