Los muchos caminos en este camino del Espíritu

Es algo genial que Santa Teresa, gran maestra de la vida interior, al escribir sobre los caminos del espíritu afirma: “No es mi intención ni pensamiento que será tan acertado lo que yo dijere aquí, que se tenga por regla infalible, que sería desatino en cosas tan dificultosas. Como hay muchos caminos en este camino del espíritu, podrá ser acierte a decir de alguno de ellos algún punto” (F 5,1). Es una palabra de humildad, pero de gran sabiduría también. Ella no toma su experiencia como absoluta, sabe que está delante de algo que nuestros conceptos y consideraciones no pueden abarcar. Su palabra es mucho más un testimonio que una teoría sobre la relación entre Dios y el hombre.

            Con este principio básico pone de relieve un dato muy importante para quien desea recorrer un auténtico camino espiritual: “hay muchos caminos en este camino del espíritu”. Esto es muynítido cuando miramos a los santos del Carmelo. Aunque se perciba algunoselementos comunes, el proceso de santidad ha llevado a nuestros santos porsendas diversas. La santidad es un proceso personal, que se construye en larelación con Dios y con el prójimo. Proceso evoca camino, un camino que ha deser trillado. No está hecho, ¡hay muchasformas de hacerlo! En esto está la riqueza y la belleza de la vidaespiritual.  

            Nuestro padre Juan de la Cruz en su dibujo del Monte ha puesto en la cumbre: “Ya por aquí no hay camino porque para el justo no hay ley; él para síse es ley”. Quiere decir que el camino de santidad no es dado de fuera. Noes por medio de la imitación de algunos actos o prácticas, aunque meritorias, quellegaremos a la santidad, sino por la relación con Dios que va alumbrandonuestros pasos con su Palabra e indicando su voluntad para nuestra vida. Elsanto no se mueve por sus gustos personales, ni procura satisfacer el deseo delos demás, sino que se deja guiar por esta luzy guía que arde en el corazón, que es la voz del esposo Cristo. 

            El silencio del corazón te permitirá intuir los senderos que Dios ha elegido para ti. No tengas miedo de trillar por nuevos caminos, si es el Espíritu quien te conduce. ¡Déjate conducir por Dios!

Fray Emmanuel María

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Cuándo fallan los cimientos, ¿qué podrá hacerel justo?

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

Hoy me he preguntado con el salmista: “Cuándo fallan loscimientos, ¿qué podrá hacer el justo?” (Sal 10). No buscaba una respuesta rápida,sino abrirme a todo lo que ello significa, como interpelación de una vida en laque nos parece tener muy firmes cimientos. No quise tampoco convertirlo en unafuente de hipótesis para quedarme con aquello que más me convenciera.

Me quise poner en esa confianza que va más allá de unoscimientos firmes, puestos por mí con una conducta ordenada, con unas ideas claras,con una religiosidad a mi alcance. Entendí sin poder decir cómo, que no era algolo que tenía que hacer, sino dejar que algo se hiciera en mí, dejar que mealcanzara ese morir a mis seguridades para abrirme a una confianza que nace de Dios, y se extiende a toda la humanidad y a toda la creación.

No tenía una respuesta nacida de mi consideración y raciocinio, la respuesta me vino de la vida misma, he de vivir convencido de que los cimientos pueden fallar si son los que yo pongo, serán firmes si brotan de esa confianza fontal en el sentido de la vida.

P. Francisco Brändle

¡Señor, haz que vea!

¡Señor, haz que vea! (Mc 10,51). Como me parece apropiada para un contemplativo esta plegaria, confieso que estas sencillas palabras expresan un anhelo profundo de todo mi ser. Ya hace algún tiempo que he comprendido que la gran obra que Dios desea hacer en mí es sanar mi ceguera espiritual que no me permite “ver”, o mejor, “contemplar” la realidad con la misma mirada que Él. Sí, en esto consiste la ceguera espiritual: quedarse en un modo torpe y limitado de visión. 

Jesús rechazó la postura del apóstol Pedro por causa de esta visión miope de la realidad “¡Apártate de mí, Satanás, pues eres un tropiezo para mí! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres” (Mt 16,23). Pueden parecer palabras duras, pero nuestra visión de la realidad es determinante para nuestro ser y hacer. Ella puede ser un obstáculo para no adherirnos al proyecto de salvación que Dios ha trazado para nosotros.

            La ceguera espiritual consiste también en quedarse en las apariencias, que generalmente, son fuente de muchos equívocos. La sanación de la ceguera permite mirar a cada persona humana y percibir la bondad y la belleza que la envuelve. En verdad, una persona plenamente sana adquiere la gracia de contemplar a Dios en cada ser humano y en cada cosa creada. Es una mirada que escruta el corazón y llega a la esencia de cada ser, donde Dios habita y, desde allí, emana su amor y bondad a todas las criaturas.

Muchas veces, ni la propia persona reconoce su propia dignidad y belleza. Es muy común encontrar personas que desconocen totalmente el mundo interior que hay en ellas. Y por eso, acaban viviendo de forma baja, siendo esclavos de sus propios instintos, sin tomar conocimiento del gran tesoro que llevan dentro de sí mismos. Quizá, la misión del contemplativo sea ayudar a cada ser humano a descubrir su belleza interior.  Pero, para que él mismo permanezca lúcido y no turbe su visión con la vanidad debe seguir implorando a Aquél que es la fuente de todas las gracias, ¡Señor, haz que vea!

Fray Emmanuel María 

Contempladlo, y quedaréis radiantes

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

            Nuestra oración comienza envuelta en el silencio, después de haber repetido con verdadera unción: “una Palabra habló el Padre y esta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma” (San Juan de la Cruz, Dichos de Luz y amor, n.99). Es una invitación a la contemplación amorosa, superada la via meditativa. En ese contexto resonaron en mí muy especialmente estas palabras del salmo 33: “Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará”.

Creí entender que contemplar  es dejar que la luz se adentre en la vida, es permitir que se convierta en radiación que brota del interior; es descubrir que tu rostro, tu persona, tu yo concebido desde lo que crees ser, deje de estar marcado por esos temores a no llegar a dar la talla de lo que se espera de ti, y sentirte portador de esa luz que ha de irradiar de tu ser para iluminar el mundo, es llegar a ser en verdad luz del mundo, aunque no responda a ese falso alumbrar de honores y títulos, de famas y aplausos, porque desde esa luz que mana de la contemplación tu persona irradia aquello que verdaderamente es: Luz.  

P. Francisco Brändle

CRÓNICA DE UNA DESPEDIDA

Crónica de una despedida - blog

En aquella mañana de otoño, cuando la creación aún despertaba del sueño nocturno, lancé una mirada a las montañas que forman este hermoso valle de las Batuecas. Era una mirada tímida, propia de quien desea pasar desapercibido, aunque consciente de quien vive un momento singular de su vida. El valle, que había sido el confidente de tantos pensamientos e ilusiones y que me había revelado algunos de sus secretos, en aquella mañana, se revestía de una singular belleza. Era como una protesta silenciosa de quien deseaba frenar mis pasos.

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