La fuerza de la oración también en la família – II

    Batuecas es un lugar privilegiado para la oración y por lo tanto para el encuentro con Dios a través de Jesús; aquí podemos llenarnos de él, y llenos de él, es decir llenos de amor, ver los frutos que se derivan ya en calidad de amor humano.

     La estancia aquí es un regalo, que si lo podemos hacer, no es incompatible con nuestras obligaciones familiares y sociales, al contrario es más bien beneficioso por los frutos que se derivan de ella. Todos cogemos en la vida lo que es bueno y nos gusta, si hemos encontrado el gusto por este silencio ¿por qué no cogerlo?

    Además, en las familias siempre hay alguien al que Dios, parece que le encarga que acerque a todos los demás a Él, es como si dijéramos el que ora por los demás y su oración nunca será individual sino que siempre será una intercesión por los demás.

    Espero que esta reflexión pueda servir para que desaparezca cualquier tipo de duda con respecto a la eficacia de estar un tiempo limitado aquí en Batuecas,  que simplemente disfrutemos de estos días de encuentro profundo con Jesús y de su escucha, ya que aquí se produce con más resonancia que en el bullicio de la ciudad.

    Hay que tener claro que el tiempo de gozo que pueda llegar a darse aquí en el silencio, es un tiempo de comunión con los nuestros,y que redunda en beneficio hacía ellos, que no lo recibimos para nosotros solos sino para todos.

    Tal vez los que percibimos la inquietud de venir a orar a Batuecas y vivimos en una familia somos el orante que Dios ha querido poner en cada familia para que las sostenga poniendo ante Él todas las necesidades espirituales y materiales de los distintos integrantes de ella, porque ante las dos parcelas tiene poder la oración si es conducida por el Espíritu Santo.

     Y finalmente orar no es algo que podemos conseguir nosotros solos mediante nuestro esfuerzo, necesita que nos hagamos espaldas unos con otros, y este lugar por sus características y por la peculiaridad de las personas que acuden es un sitio muy indicado para compartir y crecer en la oración, así como para encontrar respuestas a algunas preguntas dificultosas que no pudieran surgir.

Emilio Luis López Torres Ocds

Caravaca de la Cruz

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La fuerza de la oración también en la familia

Encuentro de los Amigos de Batuecas en el CITEs

L

   Ser conscientes de las dificultades que existen hoy para trasmitir la fe a nuestros jóvenes no debe ser un inconveniente para ayudarles con aquello que está en nuestras manos.

    Cuando humanamente parece que todo es difícil, todavía tenemos algo muy eficaz para ayudar a encontrar la fe a los nuestros.

    Este algo es la misma oración algo de lo que aquí en Batuecas se tiene bastante experiencia; no tenemos acaso la certeza de que Dios nos está escuchando al igual que nosotros lo escuchamos a él, y que un lugar de silencio como es este Desierto nos va a permitir escucharle con más claridad.

    De lo primero que tenemos que tener certeza es del poder que tiene la oración como medio de intercesión ante el Padre con respecto a la ayuda que podemos proporcionar a nuestros seres queridos.

    También tenemos que tener claridad en que la acción de Dios será la que él crea conveniente, no la que queramos nosotros, por lo tanto no nos va a corresponder a nosotros el decidir qué es lo que Dios tiene que hacer ya que sus caminos igual no son nuestros caminos. La consecuencia inmediata de ello es que sólo tendremos que orar, luego Dios realizará la obra que crea conveniente.

    Por otro lado no nos corresponde a nosotros el ver o no ver las consecuencias que se derivan de esta oración ya que se puede dar la circunstancia de que nuestra oración esté siendo eficaz y sin embargo nunca llegue a nuestro conocimiento su eficacia. ¿No es acaso una fuerza invisible? El construir sólo le corresponde a Dios y él sabe lo que quiere y cuando.

    Mediante la oración podemos poner en el corazón mismo de Jesús  a todos aquellos que tenemos encomendados aquí en la tierra, y es evidente que los que vivimos en una familia a los primeros que tenemos encomendados es a nuestros hijos, nietos, etc.

    Ellos necesitan a Dios porque Dios es necesitado por todo el  mundo, aunque haya periodos más o menos largos en los que no sean conscientes de esto. Poniéndoles en el corazón de Dios les estamos proporcionando un beneficio enorme, porque Dios nunca será insensible ante esta petición. Esto es evidente que vale de manera concéntrica también para todo el resto de personas que nos rodean.

Emilio Luis López Torres  Ocds.

Caravaca de la Cruz