Reflexiones

Virgen de la Contemplación

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Hace ya algunos meses que direcciono mis pensamientos, en el inicio del día, para Nuestra Señora. Las paredes de nuestras ermitas, despojadas de todas las cosas exquisitas que podrían distraernos de lo esencial, se enriquecen con un sencillo icono de la Virgen de la Contemplación, obra de la Escuela de las Carmelitas Descalzas de Harissa (Líbano). Entre el sueño y el despertar, cuando aún la mente no ha recobrado toda su claridad, ya pongo el itinerario del nuevo día en el seno materno de la Virgen María.

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Reflexiones

Dios se paseaba por el jardín

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Entre las actividades más placenteras que podemos hacer en este Desierto de San José de las Batuecas, es dar un sencillo paseo por el valle. Un paseo con pasos lentos, mirar atento, escucha silenciosa… No como un paseo turístico, donde se quiere aprisionar la belleza de la creación en una imagen. Los aparatos, siempre más sofisticados, no consiguen retener la diversidad de datos captados por nuestros ojos y cuando se aproximan de ello, no pueden comunicarnos la sensación única que el conjunto de los elementos nos ofrece. ¡La experiencia de la belleza continúa siendo única e incomunicable!

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Espiritualidad, Reflexiones

Él árbol de la vida

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Mis pasos eran vacilantes, no conocía aquel camino, pero algo me llevaba allí, buscaba un conocimiento más allá de los libros y de toda la erudición monótona. Entonces me acerqué a un gran árbol que se destacaba de todos los otros que había en aquel bosque, sobre todo, por su altura y su hermosura. Con mi cayado golpeé dos veces para llamarle la atención. Viendo que se inclinaba un poco para escucharme, consideré oportuno hacerle un pedido: – ¡Enséñame tus secretos!  En el silencio que siguió entendí muchas cosas…

Entendí que él había llegado allí como una semilla traída por un pájaro, que aún pequeño pensaba que sería devorado por las cabras o pisado por los transeúntes; también habló de las temporadas de intensa lluvia y de aridez, de las dificultades de sobrevivir en estas situaciones adversas. No menos perturbadores habían sido los vientos y hasta el mismo fuego que llegó muy cerca de donde estaba. Todo había sido una lección, todo había le había ayudado a crecer y a enamorarse de la vida. Claro, no todo había sido desdichas; tenía el corazón alegre al indicar muchos otros árboles que habían nacidos de las semillas que él había producido. Sabía de su belleza y del servicio que sus sombras prestaban a los peregrinos que, como yo, por aquél camino pasaban.

Aquel árbol me ha enseñado que es bello hacer la lectura de la vida ya en la madurez de la existencia. Él me enseñó que no se llega a la estatura deseada sino después de un largo proceso de maduración. Aprendí de él que las dificultades nos ayudan a crecer y nos permiten desarrollar muchas capacidades que están adormecidas en nosotros. Me ha enseñado también que las temporadas difíciles no son eternas ¡todo pasa! lo que se queda son apenas semillas llevadas por el viento cuyo destino es incierto y desconocido a nuestros ojos; pero nada ocurre fuera del plan misterioso del Creador.

Tal vez, el más hermoso secreto de aquel árbol es reconocer que su existencia depende de otros seres, – de otras vidas -, con las cuales se ve unido por un lazo misterioso. Quizá tuviéramos que pensar nuestra existencia de esta manera, como una parte, de una inmensa vida, cuyo soplo vital fue infundido por el mismo Creador.

 

Fray Emmanuel María