Diversidad de metáforas monacales (II)

(El autor de este trabajo es Juan Yennis, carmelita de alma. Vive en San Antonio, Texas. Su inquietud por la espiritualidad del Carmelo y por el tema del Desierto carmelitano le han llevado a reflexionar sobre estos temas)

Diversidad de metáforas monacales (II)

II. La metáfora nupcial en el monacato

Los últimos exponentes creativos de esta milenaria tradición cristiana, y su cúspide, fueron Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Para estos místicos carmelitas el símbolo principal de la persona contemplativa es una enamorada que debe superar una serie de etapas espirituales tendientes a la unión final con su amado. La figura de la comunión perfecta entre el místico y Dios es, por tanto, el matrimonio espiritual. San Juan de la Cruz incluso relee toda la historia de la salvación desde el símbolo nupcial. Esto queda evidenciado sobretodo en sus Romances. En ese grupo de poemas, que abren con el diálogo inefable de la Trinidad y cierran con el nacimiento de Jesús, el santo identifica la figura del matrimonio místico como el secreto de la cosmogonía: Dios ha creado el cosmos todo, y sobretodo a las personas, como a una novia, para que se divinice por la unión amorosa con El. Continue reading “Diversidad de metáforas monacales (II)”

Anuncios

Historia, carisma y vida cotidiana

Historia

Hace muchos años, en un lejano país de medio oriente, en una montaña llamada el Carmelo, donde vivió el profeta Elías, surgieron unos ermitaños. Lo habían dejado todo en occidente: familia, tierras y futuro. Unos habían llegado a Tierra Santa como peregrinos, otros como cruzados. Fue allí donde se sintieron llamados por Dios, se retiraron a unas cuevas e hicieron en medio de ellas una capilla dedicada a la Virgen María (s. XII). Con los años pasaron a Europa y se hicieron mendicantes y apostólicos, pero sin dejar de ser contemplativos.

Más tarde, en el s. XVI, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, miraron con añoranza aquel origen remoto y santo, y fueron llamados por Dios para dar al Carmelo un nuevo vigor. Así nació el Carmelo descalzo, que se ha caracterizado por ser contemplativo y activo al mismo tiempo, aunque desde el origen existieron conventos especialmente dedicados a la oración.

Nuestro monasterio se fundó en el año 1599 en el valle de Batuecas por el venerable Fr. Tomás de Jesús. En su origen está el modelo de los antiguos ermitaños del Monte Carmelo, de su soledad, su pobreza, su contemplación, y de los monjes del desierto de Egipto, de ahí que se llame “Desierto” de San José de Batuecas. También la arquitectura del monasterio siguió el mismo modelo antiguo: una Iglesia rodeada de ermitas. En 1836, con la desamortización, fue expropiado el monasterio. Lo recuperó Santa Maravillas de Jesús, carmelita descalza, en el año 1936. Aquí vivieron ella y sus monjas hasta que lo cedieron a los frailes, que volvieron a habitarlo en 1950.

Carisma

El carisma que ha definido siempre a nuestra Orden del Carmen Descalzo es el contemplativo. Los demás elementos, como la pobreza, el apostolado y la fraternidad, nacen de la experiencia interior y la enriquecen. Santa Teresa dice a sus monjas: todas las que traemos este hábito sagrado del Carmen somos llamadas a la oración y contemplación, porque éste fue nuestro principio, de esta casta venimos, de aquellos santos Padres nuestros del Monte Carmelo, que en tan gran soledad y con tanto desprecio del mundo buscaban este tesoro, esta preciosa margarita de que hablamos [la contemplación].

Continue reading “Historia, carisma y vida cotidiana”