Desbordo de Gozo

“Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas” (Is 61,10). Este texto de Isaías, que leemos al recordar en la liturgia a María, nuestra Madre, lo he querido saborear de modo especial al comenzar este mes del Carmen, el mes de julio. Como carmelitas, también aquí en Batuecas,  lo queremos vivir con este recuerdo entrañable de la Madre y Reina del Carmelo. Tengo que reconocer que no siempre he estado a tono, para disfrutar de este texto. Me parecía que tal gozo y alegría lo expresaban, lo vivían, quienes habían llegado a una vida bienaventurada. Tengo que decir que ahora he podido caer en la cuenta, leyendo a San Juan de la Cruz, que ese gozo y esa alegría no nacen del haber alcanzado una meta, sino de haber descubierto una vida interior que es la verdadera. La que Jesús vivió, y María como verdadera discípula cantó, aún antes de haber dado a luz a su Hijo, al haber reconocido la maravilla de la Encarnación. Desde aquí comprendo el puesto de María en el Carmelo, ella nos ayuda a descubrir el sentido de nuestra vocación contemplativa nacida de la escucha de la Palabra, que se pronuncia en el eterno silencio de Dios. Nuestra condición humana esta ya abierta a esa comunión, que hace que pueda entender que Dios nos ha vestido con un traje de gala y envuelto en un manto de triunfo. Podemos vivir en la dimensión más auténtica de gozo y alegría, siempre que descubramos al dios que nos viste un traje de gala y un manto de triunfo.

F. Brändle