es eterna su misericordia

Foto: Pepe Castro

“Dad gracias al Señor porque es bueno: porque es eterna su misericordia” (Sal 135,1). Con la ayuda de esta invitación a la acción de gracias, del salmo 135, el gran salmo pascual, me dispuse a vivir la oración silenciosa. Tengo claro que las palabras del salmo, cuando las elijo para mi oración, no me van a servir para meditar en alguna verdad, y sabía que lo mismo me iba a acontecer con este verso, a primera vista tan propicio para hacer una buena meditación. La presencia amorosa de Dios, que dejo me envuelva en estos momentos, no se concretó en una meditación sobre su bondad, sino en la conciencia de su ser bueno, algo que no alcanzaba a comprender, pero que se traducía en derramar sobre el mundo su misericordia entrañable. Solo descubriendo la misericordia entrañable en los acontecimientos del mundo llegaría a conocer al Dios bueno. Sentí que era una verdadera gracia de Dios llegar a vivirlo, y así se lo pedía. “Déjame conocer tu misericordia entrañable”. En esa súplica esperanzada transcurrió mi oración, que pronto sentí, había de extenderse a toda mi vida.

F. Brändle