corazón sensato

Sagrado Corazón de Jesús, Francisco Eduardo Tresguerras, 1790, Museo de Arte de Querétaro

“Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato” (Sal 89,12). Orando con estas palabras del salmo sentí lo profundo del misterio de la vida. No podía ser una súplica sin un hondo contenido la que estaba haciendo, era a Dios a quien pedía me enseñara a calcular y lo que le pedía era: calcular nuestros años. Descubrir que su cantidad, mucha o poca, estaba ligada a llenarlos de vida, a adquirir un corazón sensato. Vivir con sentido la vida no es cuestión de tener muchos proyectos, cumplir muchas promesas, sino descubrir nuestra meta, saborearla. Era alcanzar a ver con el corazón lo que la puede llenar, la promesa de Dios. Aprender a calcular los años bajo la enseñanza divina era vivir con el sentido que tienen cuando están abiertos a llenarse con el proyecto de Dios. Cada uno tiene su meta y en ella se llega a descubrir este proyecto, que hemos de llegar a vivir en plenitud y que nos llenará, aunque aquí sea en la noche de la fe, la esperanza y el amor. A lo largo de la oración, sin más consideración se fue haciendo claro que bajo la enseñanza de Dios, la que Jesús nos trajo, nuestra vida está abierta a lo que Dios nos promete. Vivir con esta conciencia es tener un corazón sensato.

F. Brändle