Vivir el tiempo presente en la presencia de Dios

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Al comenzar el año nuevo no puedo menos que recordar las palabras de san Agustín acerca del tiempo y sus dimensiones (pasado-presente-futuro) “Es claro y manifiesto que no existen los pasados ni los futuros, ni se puede decir con propiedad que son tres los tiempos: pasado, presente y futuro; sino que tal vez sería más propio decir que los tiempos son tres: presente de las cosas pasadas, presente de las cosas presentes y presente de las futuras. Porque éstas son tres cosas que existen de algún modo en el alma, y fuera de ella yo no veo que existan: presente de cosas pasadas (la memoria), presente de cosas presentes (visión) y presente de cosas futuras (expectación). Si me es permitido hablar de otro modo, veo ya los tres tiempos y confieso que los tres existen. (Confesiones, Libro XI, cap XX, 26).

Como enseñanza para el nuevo año, veo en estas palabras del santo de Hipona una invitación a vivir cada día en su presente, o lo que es lo mismo, situado en mi presencia ante la Presencia de Dios. Porque sólo en el presente está la salvación y ahí hay que buscarla: “Os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación” (2 Cor 6,1-2). ¡Qué importante es vivir cada día en su afán! (cf Mt 6,33); para mí que en esto consiste la vida contemplativa.

P. Casto Acedo.

Contemplare.blog

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Compartir una meta común

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Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

Llegar a ser el que soy, desde la verdadera y auténtica realización a la que estamos llamados, se descubre cuando nos acercamos al misterio que fundamenta nuestro ser, porque el también es el que es por ser para mí, criatura humana a la que entrañablemente ama.

Así es como nuestra entrega al prójimo es auténtica, más aún tiene esa urgencia de descubrir en él no un objeto al que pretendo ofrecer una ayuda, no un adversario al que juzgar, sino una persona con la que quiero compartir una meta común, la de nuestra verdadera realización como seres humanos, nuestra verdadera salvación.

Con esta gozosa esperanza, entiendo muy bien lo que Santa Teresa pudo guardar en su conciencia como un tesoro: “Si veo en algunas personas cosas que a la clara parecen pecados, no me puedo determinar a que ellos hayan ofendido a Dios… parecíame que el cuidado que yo traigo de servir a Dios traen todos…” (CC Oct.-Dic. 1560).

Y también creo con San Juan de la Cruz que venir a descubrir la auténtica caridad que nos une a todos es no poder juzgar mal, porque se entiende claro estar todos llamados a la comunión. Vivir en esta clave teresiano-sanjuanista para los demás es el verdadero olvido de sí para ser para los otros.

(P. F. B.)

RECORDANDO A ELÍAS (1Re 19,11ss)

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Dios pasa

Dios llama

Dios espera

Dios entra

Dios está

Dios guarda silencio

Dios me mira

Dios sonríe

Dios susurra

Dios se esconde

Dios está.

 

Silencio, paz, presencia…

Fray Bernabé de san José

 

“Alma, buscarte has en Mí

y a Mí buscarme has en ti” (Sta. Teresa de Jesús)

La lamparita del sagrario

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Todos tenemos guardado en nuestra memoria algunos acontecimientos que nos han permitido obtener una enseñanza para toda la vida. No siempre, el hecho de recordarlo se da por la grandiosidad de lo ocurrido, sino por la profundidad con que el mensaje quedó grabado en nosotros. Me gustaría compartir uno de estos acontecimientos afortunados.

Cuando era joven, tendría unos veinte años, me inquietaba la vida contemplativa. Como no sabía bien lo que era, fui a entrevistarme con un monje y pedirle que me explicara el sentido de una vida solitaria y oculta. Aquel hombre sabio no utilizó muchas palabras para contestar a mi pregunta, apenas hizo una sencilla comparación: “la vida contemplativa es como la luz del sagrario, no es una gran luz, no sirve para alumbrar un gran espacio, ni es capaz de calentar del frío. Pero, indica, de manera sencilla y eficaz, que Jesús está vivo, presente en medio de nosotros”.

Estas palabras, con frecuencia vuelven a mi mente cuando me detengo contemplando la lamparita de nuestra capilla. Me causa admiración el hecho de que una frágil llama apunte a algo tan grande. Su constancia hace que cumpla su misión indicar la presencia de Jesucristo, pero al mismo tiempo, la lleva a consumirse. La luz del sagrario está sujeta a un espacio pequeño y reducido, pero habla de realidades universales y eternas.

La lamparita del sagrario define muy bien la vida de los contemplativos de ayer y de hoy.

 

Fray Emmanuel María

felicitación navideña (1)

Soy el que soy para ser para Él

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Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, porque ya nos conoces o porque vienes a esta página atraído por un nombre: “Las Batuecas”, espero poder ofrecerte una comunicación que te llene desde este silencio creador, que nos envuelve en este valle tan singular.

El silencio de nuestro valle es el ámbito desde el que me permito acercarme a ti con una consideración muy sencilla. Es difícil, en el mundo tan competitivo en el que nos ha tocado vivir, adquirir un conocimiento propio que no venga marcado por ese ídolo que vamos forjando de lo que queremos ser, siempre de cara a los demás y a nuestros sueños. Es difícil llegar a reconocer nuestra propia singularidad, en su desarrollo hacia la meta de nuestra propia realización, al margen de estos criterios que se nos imponen, desde los gustos de la sociedad, desde nuestros ideales vanidosos, o de nuestros propios caprichos.

Cuando logramos liberarnos de ese enjambre de condicionamientos, nos descubrimos aspirando a ser lo que realmente debemos ser, y en mi caso te confieso, ayudado por San Juan de la cruz (Llama de amor viva 3,6), ser para un Díos que quiso ser así, para ser mío y para mí. Es llegar a descubrir el “Yo soy el que soy”, de libro del Éxodo 3,14, se descubre cuando lo entendemos en esa clave de relación, que me hace descubrir que igualmente soy el que soy para ser para Él. Ello hace posible lo que en otra pequeña consideración te podré ofrecer, ser para los demás de modo auténtico.

  (P. F. B)

Solemnidad de San Juan de la Cruz

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San Juan de la Cruz es el padre y maestro espiritual del Carmelo Teresiano, doctor de la vida cristiana en su dinamismo teologal, cantor de la hermosura de Dios y de la belleza de la creación. Su recuerdo se transforma hoy en Liturgia viva. A través de la alabanza divina, su oración y su poesía, su canto eterno de gloria, se hace viático y plegária del Carmelo peregrino aquí en la tierra.

Su doctrina fue una exégesis viva del Evangelio; por eso la palabra de Dios ilumina su experiencia, y sus enseñanzas tienen alcances insospechados en la meditación de esta palabra. La liturgía de esta solemnidad es palabra de Dios y palabra de Juan de la Cruz en una síntesis de meditación y alabanza.

(Liturgia de las Horas – Carmelo Teresiano).





Nuestro modo de vida en clausura nos permitirá actualizar de cuando en cuando los contenidos del weblog. Ten paciencia si no lo podemos hacer con la frecuencia que nos gustaría, o tardamos varias semanas en poder hacerlo. A nuestro valle aún no ha llegado ni internet ni la cobertura móvil.

Si quieres enviar comentarios, sugerencias, preguntas, tener un contacto más directo con el prior del Monasterio, lo mejor es escribir un correo electrónico.

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