Virgen del Carmen

Fácil es comprender que en el Carmelo la contemplación de la hermosura en el más bello de los hombres, que pudo cantar el salmista, se asocie inmediatamente a la princesa bellísima que entra en el palacio real.

La Madre del Carmelo, María, es invocada como Reina y Hermosura del Carmelo. Los orígenes de nuestra Orden, en el Monte Carmelo, se asocian a nuestro título de “hermanos de la Buenaventura virgen María del Monte Carmelo” y nos llevan a descubrir en nuestra vida de carmelitas el puesto singular de quien se adentra en la vida del Carmelo con el título de Reina Hermosura del Carmelo. Su vida expresa  toda la sencillez y luminosidad de aquella hermosura  que Dios ha querido expresar al crear al hombre. Desde este horizonte pude saborear en mi oración la expresión del salmista, ya entra la princesa bellísima, vestida de perlas y brocado, símbolo de su hermosura, mirando la bella imagen de la Virgen del Carmen que tenemos en la capilla de Batuecas.

¡Cuánto me ayuda a dejar en las manos de Dios mi vida, que se recoge al final de la oración para ser sencillamente eso: una ofrenda hecha en el tiempo de todo aquello que me ha sido dado vivir!. Por eso en el Carmelo la pedimos que nos enseñe a acoger la Palabra, hacerla vida, escuchándola en el silencio.

F. Brändle

Anuncios

La Hermosura de Cristo

Cantar con el pueblo de Israel los salmos, y vivirlos desde la fe en el Mesías es algo que he buscado poder hacer en mi oración. La otra tarde me sorprendí en mi oración cautivado por la expresión del Sal 44: “Tu eres el más bello de los hombres”. ¿Qué hermosura era esa que Israel contemplaba en el Rey, y sobre todo en el futuro Rey-Mesías?  Sus esperanzas, las que hacían bello al “esperado”, aunque ya anticipado en el rey, eran las grandes gestas mesiánicas que yo podía contemplar en Jesús. Lo que le hacía bello a Jesús era su entrega por la humanidad entera, por su salvación, por descubrir al mundo el rostro del Padre.

Me parecía que esa era la hermosura que está, como bien me recordaba Santa Teresa, por encima de todas las hermosuras. La que podía centrar mi oración en la noticia que me envolvía en el amor de Dios, y me llenaba de paz. Sí, decir: “eres el más bello de los hombres”, para nada me centraba en una consideración imaginaria que me representara a Jesús con el rostro de un gran actor, ni con el rostro pintado por un gran artista, sino el Jesús de los cuadros que cautivaron a los grandes místicos, cargado con la Cruz, tal y como lo vivió San Juan de la Cruz, o mostrando sus manos llagada y su corona de espinas, pero ya glorioso como los cuadros que compraba Santa Teresa para su devoción. Una vez más el anhelo del pueblo judío tenía su expresión real y verdadera en lo que aconteció en la vida de Jesús, todo este salmo se llenaba de contenido. Las explicaciones que sobre él me daban los exegetas, me ayudaban a poner contenido a lo que San Pablo había recordado en la carta a los Romanos, 8,35-37, el amor siempre vivo, del que nada ni nadie puede separarnos, de Jesús.

F. Brändle

Encuentro de “Amigos de Batuecas” en Segovia 2019 Convivencia y Amistad

Más de cincuenta personas, con fuerte arraigo en Batuecas, por haber vivido la experiencia de haber estado en este lugar, se han reunido en Segovia, los días 21, 22 y 23 de junio de 2019,  para conocer mejor a San Juan de la Cruz, y para responder desde lo que cada uno ha vivido a estas preguntas: ¿Qué me ofrece Batuecas?, ¿Qué me gustaría encontrar en Batuecas? ¿Qué puedo ofrecer yo a Batuecas? ¿Consideras que puede ser adecuado crear una Asociación de Amigos de Batuecas?- La última de las preguntas se ha considerado no necesario, basta con seguir viviendo el clima de amistad tan profunda que la experiencia de Batuecas provoca en quienes lo conocen, visitan y disfrutan unos días de la vida en esa casa. Imposible describir el ambiente de cercanía, confianza, alegría que se ha disfrutado. Con unas dinámicas de motivación para el encuentro magistralmente preparadas, una oración viva por la huerta y los alrededores de Segovia, un recuerdo siempre interpelante de San Juan de la Cruz, se logró vivir algo  que los participantes siempre recordarán.

Entre ese algo, quedó muy claro que lo grandioso de Batuecas es la búsqueda, desde la pluralidad, expresada en los muchos que somos, o en la diversidad de los grupos a los que se pertenece, de una fuente que sacia la sed de quien la busca, porque abre nuestro ser a una vida nueva, al agua viva que salta hasta la dimensión eterna, más allá del tiempo limitado en que nos proyectamos, en la que descubrir la unidad de quienes siendo corrientes nacidas de la fuente se funden en un copioso manantial que alcanza a la humanidad entera en una esperanza nueva, que hace intuir lo que vendrá como salvación para todos.

La pluralidad de buscadores desemboca en la unidad de encuentros que abren nuestras vidas a horizontes no soñados por los intereses egoístas que de ordinario nos mueven. Se siente el surgir de una semilla que dará su fruto abundante.

F. Brändle

Los que confían en el Señor

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

Cenáculo en el Monte Sión

“Los que confían en el Señor son como el Monte Sión, no tiembla, esta asentado para siempre” (Sal 124,1)

Me preguntaba esta tarde que puede significar: “confiar en el Señor” desde la verdad que encierran estas palabras del Salmo. No me parecía ser una simple llamada a sentirme seguro. Había que ir más allá de ese sentimiento. Tenía que salir de mí, para asentar mi vida en Él, con la conciencia más honda de haberme desprendido de la seguridad que se crea cuando uno encuentra un buen apoyo. La seguridad tenía que venir de más allá, después de haberme desprendido de mí.

La presencia del Señor, en el que confío, deja de crear en mí miedos y temores falsos. No tiemblo, su cercanía me alienta y asegura. Me da una certeza ciega en que no me va a fallar, mi vida se llena de sentido.

Este sentido que cobra mi vida puede traducirse en un estar asentado para siempre, en descubrir que el tiempo en el que vivo esta abierto a la eternidad.  La más profunda oscuridad que puedan traerme los acontecimientos adversos nunca podrá arrebatarme la certeza de estar asentado para siempre.

Os invito a abriros a esta confianza. F. Brändle

La Hierba de San Juan

La Hierba de San Juan 
(Hypericum perforatum L.)

Larguirucha y espigada, y con flores pequeñitas de un amarillo chillón la hierba de San Juan crece y se entremezcla entre los rosales del jardín del convento. Vista de pasada es una planta más bien vulgar y muy posiblemente la pesadilla de muchos jardineros. 
Hay quienes dicen que su nombre es en honor a San Juan Evangelista, pues florece alrededor de la festividad del mismo, el 24 de junio, mientras que otros atribuyen su nombre a la Orden de los Caballeros de San Juan pues era la hierba preferida para el tratamiento de heridas durante las cruzadas.


En el pasado se creía que alejaba a los malos espíritus y las casas se decoraban con sus flores durante el día de San Juan, y no es muy difícil imaginar el por qué de las supersticiones, sus pequeñas hojas crecen formando cientos de pequeñas cruces, y la salvia que riega las flores es de un color rojo brillante.

Los extractos comercializados de hierba de San Juan (también conocida como hipérico) se popularizaron para el tratamiento de depresión, y especialmente para el tratamiento del Trastorno Afectivo estacional, y es que parece que esas flores amarillas chillonas comprimen en sus pétalos hasta el último rayo de sol. Entre los herboristas es más favorecida para el tratamiento de infecciones virales como el herpes y por sus efectos calmantes en nervios inflamados (como por ejemplo en casos de ciática) especialmente en forma de preparado de aceite 

Para elaborar el aceite de hierba de San Juan debemos utilizar flores frescas, siendo el capullo sin abrir la parte más concentrada y preferible para la preparación. Llenaremos un frasco con las flores troceadas hasta la mitad aproximadamente, y luego lo llenaremos hasta arriba con aceite de oliva (es importante dejar el menor espacio posible con la tapa para evitar la oxidación). Dejaremos el frasco en un lugar a oscuras durante seis semanas, tras las cuales filtraremos las flores. El aceite lo aplicaremos de manera tópica para aliviar dolores musculares o de articulaciones. Este aceite es muy sensible a la luz por lo que hay que mantenerlo en un lugar a oscuras. 

Vista de pasada es una hierba más, sin embargo aquí en este desierto, la lupa del silencio pone a cada pieza de la creación bajo una distinta mirada, la del amor con la que fue creada.

Elsa

Santísima Trinidad

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, quiero acercarme a ti con la confianza que me da saber que has buscado esta página para encontrarte con algo que te pueda sorprender más allá de lo cotidiano de un paisaje urbano aburrido y monótono, de una jornada dura y sin apenas comunicación viva. Quieres buscar una naturaleza que te cautive, o una comunicación que te llene desde un silencio creador.

            Sigo comentándote lo que en los momentos de oración me evocan algunos versículos de los salmos que recitamos. Me quedé diciendo con el salmista: “¿Por qué habré de temer los días aciagos, cuando me cerquen y acechen los malvados..? ( Vg Sal 48,  2-3)”.  No me vino seguridad alguna, no seguí repitiendo con el salmista lo poco que son los que se jactan de ser poderosos. Nada de eso me vino a mi mente. Tampoco me vino que si creo en Dios que es más poderoso nada podrán contra mí. En el silencio, en la escucha amorosa vine a entender que no era cuestión de buscar unas razones que me dieran tranquilidad ante lo que podían ser momentos duros en mi vida. Era algo que se descubre más allá de esa seguridad que da una razón, era la confianza oscura en el misterio del que brota mi vida, la vida de todo ser humano. Entonces se me abrieron los ojos de la fe, de la vida que se abre a Dios, para entender con Santa Teresa, – no por el mucho razonar, sino por esa visión, que ella diría intelectual, pues se le da al entendimiento, aunque sin entender-, que desde el fondo la paternidad de Dios me daba vida y sostenía con su amor, que en los avatares de la vida podía estar siempre identificado con el caminar de Jesús y que el amor, que es el Espíritu, sí lo puede todo. Me descubrí envuelto en el misterio de la Trinidad, no con un lenguaje escolástico, sino con la certeza de una fe que me lleva a entender lo divino en ese misterio trinitario, a confesar la Trinidad como el verdadero y único Dios.

F. Brändle