Reflexiones

Noticia general, amorosa y obscura

Noticia de Dios

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

Espero poderte ofrecer en una serie de consideraciones sencillas lo que a lo largo de estos días me ha ayudado en nuestros momentos de oración. No son reflexiones, ni meditaciones, bien estoy convencido con San Juan de la Cruz de que habiendo recorrido los primeros pasos en el camino de la oración, que son de meditación, llega un momento en que debemos quedarnos en una noticia general, amorosa, aunque oscura. En ello estaba, pero no llegaba a descubrir como mantener esa noticia general amorosa, y al mismo tiempo tener recogida la imaginación, y demás sentidos.

Un buen día, seguro que fue el Espíritu Bueno de Dios, me hizo caer en la cuenta que no me separaba de esa noticia general y amorosa, si la vivía envuelto en alguna frase de un salmo que me hubiera llamado la atención. Fue así, como a lo largo de este período que llevo en Batuecas siempre busco y encuentro esa frase en la que envolver mi atención amorosa y general.

Así por ejemplo puedo leer: “yo mismo te engendré como rocío, antes de la aurora” (Sal 109,3), y comenzar a descubrir sin consideración alguna, la belleza de ser engendrado en la transparencia y belleza de la gota de rocío, antes de la aurora, más allá del tiempo, en el misterio de Dios. Sentir que mi vida ha tenido un origen tan singular no se descubre por muchas reflexiones en torno a mi venida a la existencia, sino en esta noticia general amorosa en la que se vive la contemplación.

 

P. Francisco Brändle

 

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Reflexiones

Sólo Dios

Sólo Dios 2

Hace algún tiempo que he escrito en una pequeña piedra estas dos palabras “Sólo Dios”. La he puesto en mi ermita en un lugar visible a mis ojos, así continuamente puedo depararme con esta simbólica inscripción. La finalidad de estas palabras es conectar con el centro de mí ser, que me permitirá un hacer totalmente nuevo y luminoso. El centro del alma es Dios, decía San Juan de la Cruz. Para mí, vivir desde su centro más profundo significa dejarse ser impregnado por la divinidad hasta los lugares más recónditos de nuestra mente y de nuestro corazón. No es una tarea humana que se logre con nuestro esfuerzo o con un método meditativo, es mucho más, es un “dejar hacer”.

La toma de consciencia del absoluto de Dios en mí vida me predispone para acoger su continua presencia en los hechos más sencillos del día. También me ayuda a no detenerme demasiado en sentimientos negativos que perturban e inquietan el corazón. Estas dos palabras – Sólo Dios – me ayudan a ir más allá de mis intereses y gustos personales, me ayudan a poner los ojos en un horizonte mucho más elevado, que se va desvelando como único y verdadero horizonte de mi vida. Todas las otras cosas se tornan relativas y ganan sentido en su relación con él.

 “Sólo Dios” es un proyecto de vida que no excluye a nadie, sino que permite acoger al otro como un don, sin fijarse en la apariencia de sus límites y defectos, que pueden encubrir esta realidad última, pero jamás anularla o negarla. Aquí la relación no ocurre en el ámbito de la superficie, que es marcada por lo sensible, más desde la esencia de cada uno, desde de su centro profundo, que es Dios. Quizá este sea el gran reto de la convivencia humana: relacionarse desde su esencia y no fijarse en la apariencia y gustos sensibles.

Debo confesar que no siempre esta “simbólica inscripción” me conecta con esta realidad más honda. Algunas veces la afortunada piedra que lleva este escrito pasa a ser un objeto más entre otros que me cercan. Cuando lo redescubro entonces recuerdo lo que decía Santa Teresa: “es hora de empezar”. Y con un ardor jovial me hago consciente de este grande misterio del absoluto de Dios y susurro nuevamente: “Sólo Dios”.

Fray Emmanuel María

Reflexiones

Transcender el tiempo

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Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

Vivir en el tiempo es condición de nuestra vida humana. Y el tiempo se describe haciendo uso de calendarios y relojes. Sabemos año, mes, día en que estamos, o bien por los relojes, sabemos calcular la hora del día, ya de modo muy sofisticado de horas, minutos y segundos, dejamos ya el hacerlo por vigilias en la noche, o por los momentos del día, mañana, mediodía, tarde, hora prima, tercia, sexta, nona…, lo que ahora quiero compartir contigo, amigo lector, es de nuevo una experiencia a la que invita este valle.

Batuecas nos ayuda a vivir el tiempo más allá del calendario impreso, o ya encontrado en nuestra aplicación del móvil, y a contar las horas del día más allá del reloj que las señala. Quien puede pasar por aquí en las distintas estaciones del año puede dejarse impresionar por las tonalidades que adquiere el color de la naturaleza en cada estación, la luminosidad tan distinta de un día de verano a un día de invierno, otoño o primavera. Sí, son distintas las claras mañanas de invierno de las del verano. Contemplar los tonos rosados de las montañas en el atardecer del verano. Los olores de la primavera al pasar por los distintos árboles o plantas, los colores del otoño… Todo ayuda a percibir el tiempo de un modo vivo, y no en la fría fecha del calendario.

Pero lo que aún me ha sorprendido más en la vida que se puede llevar en este valle es que también se puede marcar las horas de un modo más vital que con un simple reloj. Sí, se puede trascender el reloj si los momentos se encuadran en un espacio armonioso del tiempo. Basta recordar el momento de abrirse el día y el de su cierre. Espacio que se abre no sólo para tener que hacer algo en una hora determinada, sino para cultivar esa presencia del misterio que nos envuelve en su Amor, y que se transforma en luz que abre la jornada, o luz que se encierra en el interior al concluirla. La experiencia de que así puedo llenar mi tiempo, me hace sumergirme en un ámbito que se mide más allá del tiempo, y en el que todo se hace con esa dimensión trascendente.

P. Francisco Brändle

Reflexiones

Contemplación en el mundo

Obra Máxima

Tomo una revista en las manos, empiezo a leer, y muy pronto emergen sentimientos de indignación y revuelta. El tema es la controvertida cuestión de los refugiados, que ya ha se tornado un drama humanitario, aunque las autoridades competentes no lo asuman. La indignación da paso a la razón, que desea comprender mejor la cuestión. Los factores son múltiples, complejos y, sobretodo, desoladores, ya que apuntan a un sistema inhumano, cuyas reglas son determinadas por la economía.

A un contemplativo, este caos en que nos hemos metido, hace mover las entrañas; en su silencio parece escuchar el clamor de tantas voces, algunas ya silenciadas por la muerte trágica en la travesía del mediterráneo, pero que siguen clamando por justicia. No es fácil contener las lágrimas frente al absurdo de la maldad humana. Quizá sea en el corazón del contemplativo donde el contraste entre la luz y las tiniebla se haga más nítido.

Él se une místicamente a tantos hermanos y hermanas que sufren, no tiene cómo poner fin a este fratricidio, se siente pobre e incapaz. Su impotencia frente al sufrimiento no le sumerge en la desesperación, sino que le da una mirada llena de confianza en Aquél que creó y sostiene todas las cosas. Así la indignación se torna plegaria; su vida, una ofrenda; su silencio, un grito.

Mientras bosquejo estas palabras con la finalidad de sensibilizar sobre este drama humanitario, crece en mí la certidumbre de que la contemplación se hace con los ojos abiertos, en la realidad que nos rodea, en dialogo con nuestros contemporáneos, compadeciendonos del sufrimiento ajeno y llenando el mundo de esperanza.

 

Fray Emmanuel María

 

Reflexiones

El Desierto Carmelitano de San José de las Batuecas

Mirador

Amiga/o, quienquiera que abras esta página web, bienvenido seas. Espero poder ofrecerte una reflexión sencilla, con la que compartir el silencio creador de este valle de Las Batuecas.

En estos días se ha colocado la “leyenda” con la breve descripción de lo que encierra este hermoso  valle de las Batuecas en su centro: “El monasterio de San José”, que en la nomenclatura carmelitana es “Desierto de San José de las Batuecas”. La pequeña explicación que se ofrece permite descubrir al visitante que sentido tiene este tipo de monasterios en el seno de la Orden del Carmen, animada y alentada por sus dos grandes maestros Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Y hacerlo contemplando la estructura arquitectónica que le configura: iglesia y ermitas en torno a la misma. Si te animas a llegar hasta aquí no dejes de acercarte a este sencillo mirador, que hoy queremos presentarte en esta página.

Este es el texto que se ha colocado para ilustrar a los visitantes:

DESIERTO

“Desierto” es la terminología carmelitana, no responde a lo que comúnmente entendemos como un territorio árido, que por la escasez de lluvias carece de vegetación, al contrario, los desiertos carmelitanos si situaban en lugares especialmente bellos con vegetación y aguas abundantes; son lugares apartados sinónimos de SOLEDAD Y SILENCIO (lugares de poco ruido, liturgia sobria y esencial, donde se cultiva más bien una vida de interioridades contemplativas)

CARMELITAS (Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo)

Los primeros carmelitas surgen a finales del siglo XII, cuando un grupo de ermitaños se retiran a vivir en el Monte Carmelo (Palestina). En el siglo XVI, Santa Teresa y San Juan de la Cruz reforman la Orden (Carmelitas Descalzos), buscando retornar a la vida centrada en Dios con sencillez y pobreza, como los primeros eremitas.

SAN JOSÉ

Está en terrenos donados por el Duque de Alba, dedicado a San José y fue fundado en 1599, por el Padre Tomás de Jesús. Después de una época de esplendor (1600-1750) pasó por dificultades (incendios, desamortización…) hasta que en 1950 lo ocupan nuevamente los carmelitas descalzos. Ha sido el modelo ideal de los desiertos de la reforma Teresiana: “El desierto más célebre de la congregación de España, gala de la vida ermitaña y cenobítica y escuela famosa de contemplación”.

LAS BATUECAS

Este valle limita con la comarca extremeña de Las Hurdes y aunque habitado desde el Paleolítico (pinturas rupestres), siempre ha sido un lugar pobre y de frontera. Por su belleza y gran riqueza natural es uno de los lugares emblemáticos del Parque Natural de Las Batuecas – Sierra de Francia, declarado en el año 2000.

NOTA BAJO EL GRABADO

Tras la primera cerca no existe ningún misterio. No hay riquezas, ni obras de arte, ni jardines versallescos, ni edificios grandiosos, ni una bonita iglesia barroca. Lo más curioso es la disposición de la iglesia en medio de las celdas humildes y separadas según los ermitaños del Monte Carmelo con el oratorio en medio de las celdas diseminadas.

P. Francisco Brändle

Reflexiones

Elogio del agua por los místicos

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Conozco una mujer castellana del siglo XVI que le gustaba mucho utilizar la metáfora de la fuente del agua para hablar de la vida interior. Le parecía muy a propósito para declarar las cosas del espíritu este elemento, aunque como ella decía “en cada cosita que Dios crió hay más de lo que se entiende, aunque sea una hormiguita” (4M 2,2). Ella tenía la capacidad de penetrar cada cosa y extraer su esencia. ¡Era un alma contemplativa! Tenía mucho aprecio por el pasaje del Evangelio de la Samaritana, pues se identificaba con esta mujer sedienta que encontró en Jesús la fuente del agua viva.

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